La economía mantiene su aceleración. El pasado año creció un 3,8%, el nivel más elevado desde 2000 y tres décimas superior al del ejercicio anterior, según las estimaciones del Banco de España. La actividad, que experimentó un ritmo ascendente durante todo el ejercicio merced a la pujanza de la construcción, la inversión y el consumo, registró un arreón final entre octubre y diciembre al avanzar un 4%, una tasa sin precedentes desde el verano de 2000. Ese brío se mantendrá a corto plazo, según la entidad.
Los buenos resultados anticipados por la institución -el dato oficial se conocerá el día 21- se ven ensombrecidos por el aumento de la deuda de las familias, que ya representa el 125% de su renta bruta disponible, cuando hace un año estaba en el 110% y en 2000, en el 70%.
La trayectoria ascendente del Producto Interior Bruto (PIB) en los últimos meses era esperada. La habían anticipado desde el presidente del Gobierno a los servicios de estudios de varias entidades. La clave del nuevo repunte está en la recuperación de los países europeos -el primer destino de las exportaciones- y en el relativo abaratamiento del crudo, que han propiciado el recorte de la factura con el extranjero.
En el conjunto de 2006, el consumo privado creció el 3,7%, un ritmo todavía intenso, pero cinco décimas inferior al del ejercicio anterior. El gasto de los hogares aumentó más que la renta disponible con la consiguiente merma de la tasa de ahorro. El Banco de España cree que las familias se han visto favorecidas por el ritmo sostenido de creación de empleo, el descenso de la inflación a partir del verano y las ganancias bursátiles.
Construcción
La inversión en construcción mantuvo el dinamismo con un ligero repunte en los meses finales, que viene avalado por los datos de licitaciones de viviendas y ejecución presupuestaria de obra civil. Pero la mejor noticia fue el continuado repunte de los bienes de equipo, que ganaron vigor respecto a la trayectoria positiva de 2005.
El saldo exterior fue recuperándose gracias al paulatino empuje de las exportaciones. Con todo, la financiación internacional restó 1,1 puntos al aumento del PIB -dos puntos en 2005-, frente a la contribución de 4,6 puntos de la demanda interna.