La retirada de Gas Natural de la guerra por Endesa supone el segundo fracaso de La Caixa -su principal accionista, con un 35%- en su intento de crear un 'campeón nacional' de la energía con sede en Barcelona.
El primero fue en 2003, cuando Gas Natural lanzó una OPA hostil sobre Iberdrola sin ni siquiera contar con el respaldo de Repsol, su segundo mayor accionista, entonces presidida por Alfonso Cortina. El Gobierno del PP se opuso y la Comisión Nacional de la Energía vetó la operación.
En esta ocasión tenía todo a su favor: el apoyo tanto de La Caixa como de Repsol y, sobre todo, la ayuda del Gobierno, que primero le facilitó la OPA y luego puso todas las trabas posibles a E.on.
Pero no ha sido suficiente. Han podido más la resistencia de los gestores de Endesa, de cuya mano llegó E.on, y la oposición del PP, que ha situado la OPA en el centro del debate político al considerarla una cesión del Ejecutivo socialista a sus aliados del tripartito catalán.
El PP acusó ayer al Gobierno de de poner la primera eléctrica española «en manos alemanas» por propiciar una oferta -la de Gas Natural- que ha fracasado. El PSOE le criticó por politizar un asunto «empresarial» con fines partidistas. CiU repartió responsabilidades entre ambos y defendió que Endesa siga en manos españolas.