La Asociación de Hostelería y Restauración de La Rioja, Arbacares, y la agrupación 'Logroño sin ruido' se unieron ayer para exigir la «paralización» de la modificación de la normativa que regula las distancias existentes entre los establecimientos de ocio logroñeses. A su juicio, la nueva regulación que promueve el Ayuntamiento «altera de manera radical tanto las actuales condiciones del desarrollo de la actividad hostelera como de los niveles de ruido y molestias en la vía pública».
Por ello, ambas asociaciones entregaron ayer en el Consistorio un documento en el que dejaron constancia de su oposición a la iniciativa consistorial. En su opinión, resulta «absolutamente patente» que esta norma, «lejos de dictarse para evitar la concentración de establecimientos, lo que hace es eliminar literalmente las distancias existentes entre bares normales y reducir a 75 metros la distancia de los que trabajan hasta las 2.30 horas».
El director de Arbacares, Enrique Arévalo, calificó esta modificación como «el mayor atentado que ha sufrido la hostelería», porque, a su juicio, va a permitir que «se puedan instalar bares en cualquier lugar de la ciudad», lo que supondrá la «descapitalización y la sobresaturación del sector ». En el caso de que la norma no sea paralizada, advirtió de que la asociación la impugnará y el asunto será dirimido en el juzgado.
Además, aseguró que su demanda cuenta con el apoyo de la Cámara de Comercio de La Rioja y expresó su curiosidad por la razón que llevó a la Asociación de Restauración y Afines, «una organización escasamente representativa», integrada en la Federación de Empresarios de La Rioja,, a solicitar esta modificación.
Tanto 'Logroño sin ruido' como la Federación de Asociaciones de Vecinos, que se sumó a la reclamación, calificaron como «impresentable» que el Ayuntamiento logroñés no haya contado con los representantes de los ciudadanos para tomar esta decisión.