El alcalde, Alfonso Alonso, cerrará su segunda legislatura sin un presupuesto ordinario aprobado y tendrá que conformarse con gestionar durante 2007 una prórroga de las cuentas del año anterior, una fórmula que afectará de forma especial al abultado capítulo de inversiones (90 millones) que el equipo de gobierno pretendía acometer este ejercicio. Así lo admitió ayer el regidor del PP, quien anunció que ni siquiera iniciará el trámite para discutir su propuesta de plan financiero ante la segura falta de apoyos en la oposición.
«Es año electoral», justificó Alonso, y en la «estrategia» de las diferentes formaciones «no está la posibilidad» de alcanzar un pacto tan significado con el PP, dijo, sabedor de la sima que separa en la actualidad a los conservadores y al resto de la Corporación. «No voy a iniciar un trámite que no va a ningún lado, que nace sin posibilidades», razonó.
No es una situación nueva para el alcalde. Alonso careció de presupuestos ordinarios en 2004 y 2005, aunque sí logró negociar unas cuentas conjuntas con el PSE en 2006. La nueva prórroga «garantiza el funcionamiento normal de la Administración», tranquilizó el presidente del PP alavés, aunque supondrá una merma evidente en las posibilidades inversoras de la institución.
Alonso afrontó en 2005 una situación similar a la que se vislumbra este año. Los ingresos municipales eran mucho más elevados que los gastos recogidos en la prórroga presupuestaria -donde no se pueden incluir partidas nuevas- y logró implicar al resto de formaciones para destinar esa diferencia a proyectos de interés para la ciudad. De esas conversaciones surgió primero un amplio compromiso para garantizar las inversiones en los barrios, las subvenciones a colectivos sociales y diversas actuaciones en equipamientos deportivos. Meses después, Alonso y el PNV pactaron un plan de fuertes inversiones -tranvía, centros cívicos y las actuaciones en Mendizorroza y Gamarra- al que luego se sumaron los socialistas.
El alcalde pretende repetir este esquema en las próximas semanas. «En febrero debe quedar el asunto despejado», dijo. Su intención es abrir un proceso de negociación para garantizar fondos para tres tipos de actuaciones. De un lado, la prórroga presupuestaria deja en el aire el capítulo de obras en los barrios, al que se pretendían destinar 20 millones, que sin acuerdo entre los políticos no podrán ser invertidos.
En segundo lugar, el alcalde cree prioritario alcanzar acuerdos para mantener el ritmo de gasto en el Casco Medieval, al que se quieren inyectar de nuevo 7 millones de euros. En tercer lugar, Alonso pretende forjar un entendimiento en materia de equipamientos, como centros cívicos -los de Salburua y Zabalgana- y escuelas infantiles.
«Excusas» del PSE
«He visto disposición al diálogo en algunos grupos -dijo en referencia al PNV-, pero otros se han dedicado a buscar excusas y a poner condiciones previas para evitar acuerdos», agregó, en alusión clara a los socialistas. Alonso fue después más explícito. «He visto mejor disposición en el PNV que en el PSE a alcanzar acuerdos puntuales».
A pesar de la necesidad de forjar pactos, Alonso reiteró que no paralizará la venta de parcelas para oficinas y hotel en la plaza de Euskaltzaindia, en Lakua, como le han exigido PNV y PSE, dado que condiciona su proyecto de Palacio de Congresos. «No vamos a parar más cosas», dijo. «He apreciado en ellos un cambio de actitud. Todos compartimos que es necesario un centro de negocios en Lakua y estamos abiertos a negociar un cambio en el plan urbanístico de la zona, pero sin paralizar nada».