No estudió Literatura ni Filosofía para eludir la enseñanza. Y ahora resulta que Manuel Lezertua disfruta «como un enano» con los alumnos. Sobre todo con los juristas africanos que abarrotan las aulas del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Robert Schumann, en Estrasburgo. «Para ellos, los derechos humanos son tan importantes como respirar. No pierden ripio de lo que dices... Vienen motivadísimos porque les va la vida en ello». Absorben sus lecciones con una avidez que no se ve ni en Deusto, ni en la UPV, ni en Navarra. «Creen en la justicia internacional, tan traída y llevada..., no lo niego; pero hay que luchar para que no languidezca. Ellos lo saben bien».