Ni chapoteos ni esforzados largos o juegos en el agua. Las piscinas del nuevo polideportivo de San Andrés, inaugurado en septiembre, permanecían ayer en completo silencio, después de que el Ayuntamiento decidiera cerrarlas este fin de semana.Tan sólo dos buzos se encontraban en su interior. ¿El motivo? Reparar en estos dos días las fisuras detectadas en el fondo de la pileta, y que se achacan a una defectuosa dilatación del vaso de hormigón.
Sin embargo, y según ha podido saber este periódico, el Consistorio vitoriano confía en que mañana puedan reabrirse las instalaciones al público con total normalidad. Todo dependerá de la marcha de las reparaciones, ya que son bastantes las grietas aparecidas el pasado miércoles en las líneas de separación entre baldosas, además de varios los baldosines levantados e, incluso, rotos en la piscina olímpica.
Para evitar posibles percances entre los usuarios y analizar la situación, el miércoles tuvo lugar el primero de los cierres. El jueves se reabrió de manera inmediata, salvo las dos calles bajo las cuales se encontraban los desperfectos. Y ayer se produjo esta segunda clausura, que pretende reducir las molestias a los usuarios, ya que durante el fin de semana la afluencia es algo menor.
Exigir responsabilidades
Pese a todo, la decisión municipal generó diversas reacciones entre los habituales de estas instalaciones. «Es una molestia, que si cierran, que si abren, ¿por qué no lo solucionan de una vez? Al final, los perjudicados somos siempre los mismos», se quejaba Manuel Calvo, a quien el cierre, aunque anunciado, le pilló por sorpresa.
También Clara Ruiz mostró su malestar. «Si arreglan por fin la piscina, estupendo. Pero no es normal que con el poco tiempo que lleva esté dando tantos problemas. Las cosas hay que hacerlas bien desde el principio», pidió. Otro usuario de las canchas deportivas se lo tomaba con más calma. «Tampoco es para tanto, lo que pasa es que estamos en la época en que estamos -(en alusión a la proximidad de las elecciones)- y cualquier cosa se agranda», señaló.
Los responsables municipales, por su parte, ya advirtieron el jueves de que «tantas incidencias no son normales», por lo que iniciarán «una investigación profunda» de los defectos para «solicitar responsabilidades a la empresa que ejecutó los trabajos».
En caso de que se hallen «fallos en la construcción», la firma responsable, Corsan Corviam, «deberá subsanarlos sin que nos cueste un euro, ya que el edificio está en garantía», recalcó el concejal de Urbanismo, Jorge Ibarrondo.