La relación de Vitoria con el ferrocarril siempre ha sido traumática. En 1967, hace ahora 40 años se cerró el único tren de vía estrecha de la provincia. Hacía un increíble viaje de Estella al corazón de Guipúzcoa pasando por Vitoria, recorriendo paisajes de ensueño. La recuperación del trazado del antiguo trenico, así es como se llamaba popularmente al Vasco-navarro, como vía verde permite disfrutar de un paseo de 14 kilómetros de suave ascenso desde Vitoria hasta el puerto de Arlabán en tierras guipuzcoanas.
El recorrido se inicia en la gasolinera Alas, sigue hasta el complejo de Gamarra, avanza entre pastos, tierras de labor y pequeños cerros con quejigales achaparrados. El trazado, completamente rectilíneo, obliga al paseante a dirigir su mirada hacia el norte donde las montañas de la divisoria de aguas cantabro-mediterránea se recortan sobre el horizonte. Más adelante la vía gira y toma dirección este para dirigirse atravesando las laderas boscosas del monte Albertia hasta el puerto de Arlabán.
Todavía se conservan hoy las estaciones en algunas de las poblaciones por las que pasaba el ferrocarril. Es el caso de Retana, Landa, Legutiano o Urbina. Son buenos ejemplos de la arquitectura de los años treinta. En Durana, merece un poco de atención la iglesia de San Esteban Protomártir, de finales del siglo XVII y portada románica.
El embalse
En las proximidades del pueblo de Landa se disfruta de una de las mejores panorámicas del embalse de Ullíbarri-Gamboa. La amplia lámina de agua, ahora en retroceso a pesar de la nieve, aporta sosiego y calidad estética al paisaje. Es uno de los parajes más atractivos de la ruta. A orillas del embalse el parque provincial de Landa acondicionado para el ocio y el esparcimiento permite disfrutar de un apacible descanso.
Ecos bélicos
Hay ecos bélicos en la cadena de montes que jalonan la ruta. El monte Albertia, Isuskiza, Jarindo o Maroto fueron escenario de encarnizados combates durante la última guerra civil. Todavía existen búnkeres y trincheras en sus cimas que se pueden visitar. Arlabán también fue motivo de disputa en 1936, aunque aquí el eco llega hasta las emboscadas del guerrillero Mina a las tropas francesas o las andanzas del Cura Santa Cruz durante las guerras carlistas.
En las estribaciones del monteAlbertia hay bosques de hayas y roble marojo. En el fondo del valle por el que transcurre el itinerario son más frecuentes los robles comunes.