Domingo, 4 de febrero de 2007
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Informaníaco
Guillermo Bardeci tiene veintiséis ordenadores, algunos creados en los ochenta que funcionan perfectamente, por el afán de «descubrir el origen de las cosas»
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GUILLERMO, con buena parte de su colección a la espalda. / NURIA GONZÁLEZ
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EL PERSONAJE

EL PERSONAJE
Lugar de nacimiento: Burgos.

Residencia: en Vitoria desde 1975.

Edad: 35 años.

Profesión: técnico de mantenimiento en una empresa que fabrica piezas de automoción.

Colección: 26 equipos completos de ordenadores, algunos de hace más de veinte años. Todos funcionan perfectamente.

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Guillermo Bardeci cursaba octavo de EGB, catorce añitos tenía la criatura, cuando pidió la paga en casa con motivo de las fiestas en su barrio de El Pilar. Lejos del pensamiento genérico, y con veinte duros en el bolsillo, entró a comprar el primer número de la revista 'Micro Hobby'. Valía 95 pelas. Desde entonces, semana a semana, adquirió cada ejemplar hasta acumular los ochocientos que guarda en el camarote de su casa, el más parecido al de los hermanos Marx.

En ese desván acumula publicaciones, folletos de los aparatos en todos los idiomas tecnológicos y veintiséis equipos completos de ordenadores, teclados, monitores, disqueteras y 'cepeús' incluidos. Guillermo colecciona informática no por añadir trofeos a otros anteriores, sino por el afán científico de buscar explicaciones a los orígenes de las cosas.

Trabaja como técnico en una empresa de automoción con sede en Gojain. Y le va porque, como él dice, toda máquina nueva es un ordenador en sí mismo. Cursó Electrónica en Jesús Obrero y Microinfomática en Arriaga. O estudiaba esto último, o reventaba.

«Siempre he tenido curiosidad por el mundo de los ordenadores. Desde crío quería saber el porqué de todo esto. Hay gente que cree saber Informática porque maneja muy bien Windows. A mí me gusta saber qué hay detrás de eso que funciona así». A los catorce años le regalaron el primer Spectrum y fue como volcar sal sobre la herida. «Este mundo es apasionante. Ha cambiado la vida de la gente».

Guillermo reconoce que su afición «va a más». No está tan interesado en el último sistema operativo de Bill Gates como en la maravilla de aquellos equipos nacidos hace más de veinte años, el Paleolítico en términos informáticos. Sólo acepta ordenadores en buen estado y proclama, orgullosamente, que todas sus reliquias «funcionan».

Tiene especial interés en que se reconozca «la paciencia» de sus padres y su esposa, con quien se casó hace año y medio y a la que llevará en mayo a Madrid para asistir a una feria que congrega a 'locos' de la informática. En los clubes, como el de usuarios de MSX al que pertenece, ha encontrado la forma de ampliar sus fondos.

Antes del reinado de Internet, la revista Kalea era el vehículo que comunicaba a los pirados de las colecciones. Después cayó en los brazos de 'eBay', la macrotienda de todo en la red. Allí ha comprado, pero también ha recibido regalos de compañeros de empresa.

Un ordenador especial

Guillermo siente cariño por todos los equipos, pero con uno mantiene una relación afectiva. En Arriaga conoció a Aitor, apasionado como él por los ordenadores. Ocho años más tarde, a través de un anuncio en Kalea, se interesó por un aparato a la venta. Llamó, quedó y descubrió que aquella joya era de un Aitor ya fallecido.

Entre sus posesiones, un Mac de hace veinticinco años que costaba en su día medio millón de pesetas. Aparatos de dimensiones variadas, juegos que se vendían en casettes... Muchos activos que en manos de un conocedor como él, andan. Muestra dos de los teclados a su espalda. «Con otros como estos compusieron sus primeros trabajos Jean Michel Jarre y Vangelis».

Guillermo sabe que su fiebre no decaerá, así que se ofrece para intercambiar posibilidades informáticas a través del correo electrónico izham_gb@yahoo.com.

 
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