El Colegio de Arquitectos le acaba de entregar una placa como reconocimiento a sus bodas de plata profesionales. Militante de EA e hijo de Luis María Sánchez Íñigo, ex-burukide en el exilio francés y gerente del centro del Casco Histórico, asegura que durante muchos años él y su hermano Mikel, el traumatólogo, eran los hermanos de Josu. «Ahora Josu y yo somos los hermanos de Mikel», bromea. Si Anguita popularizó el 'programa, programa, programa', Xabier Sánchez repite 'idea de ciudad' porque detecta falta de planificación.
-Parece que cuando se quiere tocar algo en Vitoria existe cierto miedo, como se observa en el debate sobre la plaza de la Virgen Blanca. ¿Falta riesgo en esta ciudad?
-En el ámbito político no hay una idea clara de la ciudad que se quiere. Y como consecuencia de eso ocurre lo que está pasando: un montón de acciones puntuales, deshilachadas, sin hilo conductor. No hay una idea de ciudad y eso es malo. Entonces, no sabemos qué hacer con el tráfico...
-¿Urge el plan de movilidad?
-Por supuesto, es fundamental. Todos los planteamientos urbanísticos de Vitoria pasan por ahí. Al carecer de una planificación falta convencimiento. Y al faltar convencimiento, no hay riesgo.
-¿A quién lo atribuye? ¿A todos los grupos, al gobierno municipal?
-En el buen sentido de la palabra, creo que Cuerda tuvo mucha culpa porque puso el listón muy alto con sus aciertos y sus errores, que también los tuvo. Pero él estaba convencido de lo que quería. E independientemente de su política, el 90% de los vitorianos estábamos orgullosos de la ciudad.
La caída
-¿Y ahora no?
-Yo creo que no. Pienso que Vitoria llegó a un punto y está cayendo. De hecho, en aquel ránking sobre ciudades-modelo siempre estábamos. ¿Y ahora?
-¿El vitoriano es victimista?
-Que somos victimistas, sí. Vitoria se está quedando y tenemos que mirar a los que no lo están haciendo. Bilbao ha pegado un cambio impresionante y Donosti, en otra línea, también.
-Hay quienes aseguran que se debe a la gran inyección económica del Gobierno vasco.
-¿Bilbao? Si ha tenido esa inyección será que se la ha sabido ganar. El tranvía ha traído dinero aquí. ¿Está bien empleado?
-Contéstese usted mismo.
-Yo lo tengo muy claro. Tranvía, no. Se va a hacer una gran inversión para una línea. En Vitoria, por ahora, no hace falta el tranvía. En el sentido de las distancias, no tenemos entidad para eso.
-¿Le gustaba el proyecto de Navarro Baldeweg para el Auditorio?
-Yo no estaba de acuerdo con el emplazamiento, con ese solar en La Senda, porque quedaría encajonado. Pero vuelvo a lo mismo. Habrá que saber si Vitoria necesita un Auditorio.
-¿Usted qué cree?
-A mí me gustaría que lo necesitara. Pero creo que la demanda cultural ha bajado. Igual hay que potenciar primero la cultura musical y teatral. Y cuando la haya, claro que necesitaremos el Auditorio.
-¿En la plaza de Euskaltzaindia?
-Mejor que en La Senda, sí. Y sería un elemento importante para Lakua.
-¿Necesita esta ciudad un icono arquitectónico?
-Cuando a Vitoria se le ha reconocido como una ciudad puntera desde el punto de vista urbanístico, ¿tenía ese icono arquitectónico? No. Tenía un conjunto armónico y con criterio que nos hemos ido cargando.
-Explíquelo.
-Tuvo un montón de nobleza arquitectónica. El Casco Viejo, el Ensanche... Pero llegamos a los sesenta, cuando el crecimiento de la ciudad se resuelve bien desde el punto de vista urbanístico, pero no arquitectónicamente. Había mucho trabajo, pocos arquitectos y promotores de mínimo esfuerzo para el máximo rendimiento. Luego llega la 'época Lakua', donde hay dos partes. La de las torres altas, a la derecha saliendo para Bilbao, que urbanísticamente es un desastre. Hay calles donde no da el sol. Y lo más cerca del Gobierno vasco, de cinco alturas, está bastante bien. Yo creo que los arquitectos que hemos trabajado en Vitoria no hemos estado a la altura de las circunstancias.
-Usted se define como un todoterreno y entre su obra hay chalés e iglesias. Los primeros se llevan, pero con la pérdida de feligresía...
-Pues ahora tengo que hacer otra iglesia, en Salburua. Lo que cambia es la dimensión. Ya no hay que hacer templos para ochocientas personas. Hay que ajustar el aforo e intentar que sean edificios más polivalentes.
-¿Qué opina sobre la proliferación de chalés entre Areitio y Armentia?
-En esa zona no me parece mal. Es como la continuación de la Ciudad Jardín, que está muy bien. Pero debido al precio de la vivienda en Vitoria se han hecho parcelas excesivamente pequeñas para el coste que tienen.
Salburua, «inhóspito»
-Aprovechando que va a levantar la parroquia en Salburua. ¿Qué opina de este barrio y de Zabalgana?
-Yo creo que Salburua va a ser un poco inhóspito y se ha pecado de lucimiento. Vamos a hacer las torres más altas de Vitoria. ¿Y por qué? Zabalgana está planteando más manzanas cerradas que permiten la vida social.
-¿Hay que edificar a lo alto o a lo ancho?
-Volvemos al principio. ¿qué modelo de ciudad queremos? ¿Una Vitoria de un millón de habitantes? ¿De 250.000?
-Visto todo lo que se construye parece que para medio millón.
-Yo no lo entiendo. ¿Quién compra los pisos? ¿De dónde sale toda esa gente? ¿Existe realmente esa demanda? ¿Hay estudios sobre las viviendas que se necesitan? Pasea de noche por Salburua y verás la cantidad de ventanas sin luz que hay. Y sobre altura o anchura, ni una cosa ni otra. Cuatro o cinco pisos pueden estar bien.
-¿Y qué dice sobre el debate de construir o no en el Sur?
-Plan de ciudad. Yo sí haría casas en el Sur. No veo bueno zonificar en exceso. Todo el Norte, zona industrial; el Sur, verde... Si queremos que los barrios tengan vida debe haber actividad.
-¿Le parece un escándalo que Vitoria aún sea la cuarta capital con los pisos más caros?
-Sí.
-¿Un 'debe' de Cuerda?
-Con el suelo se financiaban los presupuestos del municipio. Sí que va al 'debe' de Cuerda.
Inversión para el Casco
-Un tema sentimental para usted porque su padre dirigió Centro Histórico. ¿Ve posible revitalizar realmente el Casco Viejo?
-La revitalización tiene que ser integral. Con 'fachadismo' no se va a conseguir. Todo pasa por una inversión importantísima, desde las actividades socioeconómicas, ocio y restaurantes hasta la vivienda. Pero para eso, 'tela'. Igual con el dinero del tranvía se podía haber hecho.
-¿Es partidario de que EA vaya con el PNV a las próximas elecciones?
-Tengo mis dudas. Desde el punto de vista de país, y en un proceso de pacificación aunque esté medio tocado, es importanta aunar fuerzas. Pero hay municipios en los que al alcalde de EA, sus socios del PNV le han saboteado los presupuestos. Ahí ha habido falta de lealtad.