No podía ser de otra manera, el cónsul general de España en Los Ángeles (EE UU), Inocencio Arias, luce pajarita, una plagada de mariposas. Su carrera supone un tratado de Geografía y su itinerario por el Ministerio de Exteriores sólo tiene una laguna: el puesto de ministro. Fue embajador de España ante la ONU en el último Gobierno de Aznar y las profesiones de actor, profesor y escritor no le son ajenas. Tampoco, la Dirección General del Real Madrid. Ayer, visitó Logroño para pronunciar la conferencia 'EE UU, Europa (y España): cómo los vemos y cómo nos ven'.
-¿Cómo ven a los españoles?
-Habría que empezar preguntando si nos ven. EE UU es un país donde los temas exteriores, excepto si amenazan su seguridad, interesan poco. Allí, no se nos ve con antipatía, tienen una imagen vaga de España relacionada con la diversión, pero somos con mucha frecuencia ignorados.
-¿Y los españoles a ellos?
-Hay una actitud que podría explicar un psiquiatra: se desaprueba su política, en ocasiones, con irritación, pero se consumen sus productos con ansia. Habría que profundizar un poco para ver que no todo lo malo es culpa de EE UU. El caso más evidente es la guerra de Irak, todo el mundo estaba cabreado. Eso tiene una parte buena, se ama la paz, pero es un pacifismo selectivo. Hay otras guerras y la respuesta es pasotismo total.
-¿Cómo recuerda su gestión en la ONU en la Guerra de Irak?
-Con tensión, tanta, que me subió la tensión. El mundo se dividió y la guerra tuvo una gran incidencia, hasta el punto de que influyó en el cambio de gobierno aquí, junto con el atentado de Atocha.
-¿Es un diplomático feliz?
-Soy de los tíos de la profesión diplomática que ha tenido más suerte, he ocupado cargos muy bonitos. Aunque, hay inconvenientes, como el de separarse de la familia, o que siempre dependes de cinco o seis personas, de las cuales una siempre es idiota.
-¿Le cae bien Moratinos?
-A pesar de ser muy amigo mío, es el único jefe que no me ha dado una Embajada. Pero, no es culpa suya, sino de otros de sus colegas.
-¿La pajarita es un asunto profesional o vocacional?
-Todos tenemos una veta 'snob' y, a mí, me dio por ahí. Me gusta más un jersey, pero puestos a llevar prefiero pajarita que corbata.
-¿Diplomático, periodista, escritor, actor, profesor o madridista?
-Tendría dificultad para elegir. Algo que me hubiera gustado más que ser ministro de Exteriores habría sido ser el número 8 del Real Madrid en la época de Di Estéfano. Dirán que denigro la profesión, pero me es igual.
-¿Cómo ve el Real Madrid?
-Fatal. Hemos conseguido que jugadores muy buenos vengan a este equipo y se conviertan en paquetes. Lo de vender a Eto'o fue una barbaridad más grande que la calidad del vino de Rioja.
-¿Qué le parece el vino de Rioja?
--Excepcional. Diga quien diga lo que diga, un vaso de vino al día es recomendable. Cuando me subió la tensión con la guerra de Irak, uno de los mejores cardiólogos del mundo, el doctor Valentín Fuster, me recomendó algo de vino.
-Un proyecto.
-Si me tocase la lotería, compraría un teatro. No para ser actor, que sé que soy mediocre tirando a malo, sino para producir obras que me gustasen.