El Gobierno británico confiaba ayer en haber contenido el primer brote de gripe aviar en una granja comercial de Reino Unido y en que el foco, de la variante H5N1, no presenta un peligro significativo para la salud humana. Esa opinión fue avalada por instituciones y expertos internacionales.
La noticia se expandió durante la noche del jueves, cuando los administradores de una granja de Bernard Matthews en Holton, en el condado de Suffolk, en el este de Inglaterra, llamaron a los servicios veterinarios al advertir síntomas de la enfermedad entre los pavos. Han muerto ya 2.600, víctimas del virus. Y los cerca de 159.000 que hay en la granja serán sacrificados.
Bernard Matthews es una gran empresa agropecuaria. Crecida a partir de los años cincuenta como un negocio comarcal para la cría de pavos, vende actualmente cerca de ocho millones de ejemplares anualmente, además de otros productos, en el mercado británico.
Las granjas de Bernard Matthews han sido criticadas por defensores de los animales y el año pasado dos de sus empleados fueron filmados jugando a una especie de béisbol con los pavos de otra granja vecina. Fueron condenados a trabajar doscientas horas al servicio de la comunidad.
El hacinamiento de los animales favorece la extensión del brote, pero, según los expertos consultados por la BBC, lo más probable es que el virus de la gripe llegase a la granja con algún pequeño pájaro que entró por una torre de ventilación. A partir de la certificación de la variante, se procedió a aislar la granja.
Cuando la epidemia de fiebre aftosa creó, en 2000, cierto caos en el sector agropecuario británico, se desveló que los departamentos ministeriales no tenían planes actualizados para este tipo de contingencias. El Ejército tuvo entonces que movilizarse para sacrificar el ganado enfermo.
El Ministerio de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales tiene desde 2003 su plan de actuación ante un brote de fiebre aviaria. Ayer puso en marcha su última versión, de 2006. Creó un perímetro de aislamiento de la granja con un radio de tres kilómetros y restricciones al movimiento de personas y animales en uno de diez.
Víctimas humanas
La variante H5N1 del virus de la fiebre aviar se ha extendido por todo el mundo desde 2003 y ha matado a millones de pájaros, pero sólo a 164 personas, en su mayoría en el sudeste de Asia. En su práctica totalidad, las víctimas humanas convivieron íntimamente con los pájaros enfermos, en casas o granjas.
Los expertos creen que si una mutación de H5N1 facilita en el futuro la transmisión entre humanos, este virus puede causar una pandemia y miles de muertos en Reino Unido antes de ser contenida. Pero, en su forma actual, la mayor preocupación se centra en los empleados de la granja de Holton, donde decían ayer que no hay enfermos.
Este es el primer brote de este tipo que se produce en Reino Unido. El año pasado se detectó la muerte de un ganso por gripe aviar en Fife, en Escocia. Y 50.000 pollos fueron sacrificados en una granja de Norfolk, en la misma región agrícola donde se detectó el brote de ayer, tras detectarse el virus H7. Un empleado enfermó y tuvo que ser tratado de una infección ocular.