Domingo, 4 de febrero de 2007
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SOCIEDAD

ENTRE MUJERES

MAITE ZUAZO|CARTERA
«Las cartas llevan ahora más disgustos que alegrías»
La cartera de Nanclares de Oca desgrana las experiencias de los 35 años que lleva en el cargo
«Las cartas  llevan ahora más disgustos que alegrías»
A BUEN PASO. Maite Zuazo, durante el reparto. / EDUARDO ARGOTE
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DE CERCA PERSONAL
Nació en Nanclares de la Oca en 1950.

Comenzó a trabajar como cartera sustituta cuando su padre, también cartero, enfermó, en 1969. Sacó la plaza en propiedad en 1974.

Siempre ha vivido y trabajado en el pueblo. Desde hace 10 años tiene un compañero que se encarga de la correspondencia de la cárcel.

Está casada y tiene una hija.

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-¿Cuánto costaba el franqueo cuando empezó a trabajar?

-25 céntimos. Ahora son 30.

-No es mucho.

-A mí me parece barato, porque puedes poner todo lo que quieras. En 20 gramos caben muchas mentiras o muchas verdades.

-Reparte con un carro.

-Sí, y lo lleno dos veces.

-¿Cuántos kilómetros calcula que anda al día?

-Muchas veces he pensado en ponerme el aparatico. Yo creo que ocho ya hago. Son tres horas de andar...

-¿Qué hace los días de fiesta?

-Me he prometido ir a ver las zonas nuevas, tres calles. Nunca lo consigo.

-Un proverbio chino dice que el cartero en los días de fiesta da un largo paseo.

-En verano, sí lo hago.

-¿Usted recibe cartas?

-En Navidad.

-¿Cuántas cartas le llegan al mes?

-¿Yo? Como todos, facturas. Pero en Navidad me escribe gente que se ha marchado del pueblo. Y me gusta.

-¿Adónde las mandan?

-Ponen 'Maite, Correos, Nanclares'.

-¿Usted paga los sellos?

-Sí, aunque tengo mi marca, pero como tampoco escribo mucho...

-¿Y eso?

-Es que no tengo a quién escribir. Maite Zuazo ya repartía la correspondencia cuando era adolescente. Su padre, el cartero oficial de Nanclares de la Oca, la llevaba con él. Siempre ha vivido en el pueblo y desde hace 35 años es ella la cartera. Hace diez le llegó un compañero para hacerse cargo de la correspondencia de la cárcel.

-¿Cuántos vecinos hay en Nanclares?

-Mil ochocientos y pico. Y los de tránsito, que no están empadronados. Hay mucha gente de paso.

-¿Se sabe los nombre de todos los vecinos?

-Ahora ya no, porque con los nuevos me fijo en la calle y el número, pero de los de antes, sí. Muchos ponen solamente el nombre y el apellido sin la dirección porque dicen que ya sé dónde viven.

-¿En 35 años han cambiado mucho los nombres de las calles?

-Cuando empecé había seis calles. Ahora son 49. Han cambiado un par solamente.

-¿Se envían menos cartas?

-No. Ha bajado el número de las personales; quitando el mes de diciembre, que se envían las felicitaciones. Pero han aumentado las comerciales, y los meses pares, más.

-¿Por qué?

-Porque vienen las facturas de la luz, el teléfono y el agua, que son cada dos meses. El mes par se nota.

-¿Cuantas cartas reparte al día?

-Una media de 700. Y luego están los certificados, la paquetería, que ha aumentado un montón.

-¿Y eso?

-Compran por catálogo o por Internet. Se ven muchos paquetes internacionales.

-¿Quién es el vecino que más cartas recibe?

-Ah, eso... Hay algunos que reciben todos los días, porque tienen una empresa, por ejemplo.

-¿Hay alguno que nunca reciba?

-Es raro porque quién no tiene domiciliado un recibo.

-¿Y quién no ha recibido nunca una carta personal?

-Sí que habrá. No es como antes, cuando estaba el polvorín de Zaballa, donde estaban los soldados. Éstos todos los días recibían cartas, cartas de amor, que ahora ya no hay.

-Tendrá usted muchos datos de la gente, solamente por lo que reciben. Si tienen la familia fuera...

-No, ahora no es como antes, somos muy individualistas. Bueno, hay unos argentinos que sí tienen familia fuera. Se marchan ahora en marzo y me da pena porque son tan amables ... Las cartas bonitas son las que llevan la dirección a mano. Como las de los presos.

-Pero usted no reparte en la cárcel.

-No. pero clasificamos juntos mi compañero y yo. Y algunos apellidos te suenan de años.

Cartas de Ruanda

-¿Alguna vez le ha producido mucha curiosidad un sobre?

-Sí, hay algunos muy bonitos, con la letra preciosa y con dibujitos. E incluso las perfumadas: sólo por el olor ya sabías para quién era.

-¿Cuál ha sido la más rara?

-Pues te ponen, por ejemplo, 'Tere, que vive cerca de la iglesia'. Y si es personal miro el remite, y si tiene familia en ese sitio, le pregunto.

-Le habrá llegado alguna carta de un país raro.

-Ahora vienen de todas partes, de Japón, por los paquetes de Internet. Y el sacerdote recibe de Ruanda, porque estuvo allí y le escriben.

-¿De dónde son los sellos más bonitos?

-Como son casi todo estampillas de las que salen de la máquina...

-¿Qué feas!

-Sí, a mí me gustan más los sellos. Y ha habido series preciosas. Nunca he coleccionado, pero cuando salen sellos bonitos los guardo. Después, he acabado dándoselos a un señor que colecciona. Cuando empezamos eran los de Franco, todos iguales.

-¿Ha tenido alguna vez la curiosidad de mirar un remite?

-Sí, alguna vez. Antes tampoco había buzones y llamábamos. Incluso alguna vez nos mandaban leerlas porque no sabían. Hemos avanzado un montón, ya tampoco nos piden que les escribamos las cartas.

-¿Y qué hace cuando una carta no lleva sello?

-Antes se cobraba el doble a quien la recibía, ahora la tarifa normal. Pero si es conocido, le pongo el sello y cuando me lo encuentro por la calle le pido los 30 céntimos.

-¿Hay cartas que no pueden llegar a ningún sitio?

-Sí, y cuando no tienen remite se archivan y después se envían a la central. Las tendrán otro tiempo y las destruirán. Mire, están aquí. Ésta, por ejemplo, la mandan a alguien del barrio de arriba.

-¿Barrio de arriba?

-Pues eso, averigua quién vive en el barrio de arriba.

-¿Qué llevan las cartas? ¿Disgustos o alegrías?

-Ahora más disgustos. A veces los vecinos me dicen que me vaya, que no me quieren ni ver. Antes no me decían eso. Les llevaba alegrías de la sobrina, del cuñado en la mili, del novio. Ahora me dicen que si no voy, mejor, que no les importa.

-Gracias.

-No me ha preguntado por los perros.

-¿Perdón?

-Raro es el cartero que no tenga un mordisco de perro.

-¿Usted dónde lo tiene?

-Aquí, en el muslo izquierdo.

 
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