Está en el bolso de Kate Moss y también en el de Madonna. En el cuarto de baño de Woody Allen. En la piel de Sarah Jessica Parker, Renée Zellweger, Hillary Swank y Kirsten Dunst. En el pelo de Martina Klein. Y hasta en la mochila del aventurero Álvaro Bultó... Puede ser un bálsamo labial, una crema, un 'after shave', una mascarilla capilar o un perfume... Pero siempre procede del mismo lugar: una antigua farmacia del East Village de Nueva York.
Cuando John Kiehl abrió su primera botica, allá por 1851, en la esquina de la Tercera Avenida con la Calle 13, seguro que no imaginó que algún día esos productos a los que bautizó con su apellido llegarían a ser todo un 'must' para las 'celebrities' internacionales. Pero lo cierto es que si a muchas de las 'top models' más famosas del mundo les vaciáramos ahora mismo el bolso, de él caería el famoso tubito de la hidratante labial 'lip balm número 1' de Kiehl's. Del mismo modo que el difunto Warhol no salía de casa sin aplicarse el 'Blue astringent herbal lotion', un tónico especial contra el acné que él compraba en botes de medio litro, de cinco en cinco.
Esta semana, la firma de potingues más respetada de Hollywood ha inaugurado una 'boutique' en pleno Paseo de Gracia barcelonés, que viene a sumarse a las que ya existen en Madrid, París o Nueva York. El capitán del Barça, Carles Puyol, un hombre que confiesa ser poco aficionado a las cremas y usar únicamente «la colonia que me regala mi novia», fue el encargado de hacer entrega de un cheque de 3.000 euros a la fundación Enriqueta Villavecchia, dedicada a cubrir las necesidades de los niños con cáncer, como muestra de la vocación solidaria de la firma anfitriona.
Mientras Puyol comentaba que en el vestuario «hay de todo» y se negaba, prudente, a dar los nombres de los jugadores más metrosexuales del Barça, la actriz Leticia Dolera, que comparte gustos cosméticos con Jennifer López, explicaba que ella se aplica «la crema de sodio a diario, porque una actriz no puede descuidar la piel de su rostro. Y es algo que el director de fotografía agradece».
Maletas hechas
Dolera está a punto de marcharse a Los Ángeles para asistir a la gala de los 'Spirit awards', premios en los que su película 'Man push cart' (aquí traducida como 'Un café en cada esquina') cuenta con tres nominaciones. También Alvaro Bultó, otro de los asistentes a la inauguración de la tienda, ha empezado a hacer las maletas para embarcarse en la aventura de sobrevolar la Antártida. En su macuto no faltará una de estas cremas; concretamente una protectora facial elaborada a base de 'antarticina', sustancia procedente de los glaciares.
Bultó ya puede presumir de tener algo en común -además de ser rubio natural- con Brad Pitt, otro adicto a las cremas masculinas de Kiehl's. Lo mismo que Tom Cruise y, a nivel ya más doméstico, Rafael Medina, el primogénito de Naty Abascal; o el relaciones públicas Carlos Martorell, que dice llevar 38 años utilizando los productos de la famosa botica neoyorquina.
A Martorell, genuino inventor de la fiesta 'Flower power' que cada verano se celebra en Ibiza, la inauguración de la nueva tienda le pilló recién llegado de un viaje a Nueva York. «No lo puedo creer. He venido con la maleta cargada de cremas de estas y ahora me las encuentro aquí, a la vuelta de la esquina. Anda, que si lo sé... No voy», comentó jocoso.