Díscola, rebelde y luchadora, así se presentaba por primera vez en la ciudad de los rascacielos Estrella Morente, que inauguró ayer el Festival de Flamenco de Nueva York. En pleno corazón de la urbe, esta cantaora de pura cepa no pudo evitar comparar el 'penthouse' del hotel Roger Smith con sus adorados cortijos o descubrir las vajillas españolas escondidas en una de las librerías del habitáculo.
Por supuesto que en cuanto tuvo la oportunidad de agarrarse al piano de la sala no dudó un segundo en inundarla con su pasión y sus melodías. Entre recuerdos de sardinas asadas en los somieres de un camerino y de todos aquellos flamencos que en su día también cruzaron 'el charco', como el autodidacta Sabicas o la bailaora Carmen Amaya, ahora es el turno de la hija del maestro Enrique Morente para conquistar el Town Hall de Manhattan y «todo lo que le echen».
Aún así, en su primer mordisco a la Gran Manzana, Morente no se mostraba excesivamente nerviosa y aseguraba que «lo que quiero es suscitar ilusiones más que sorpresas», pese a los que afirman que los neoyorquinos pueden ser algo fríos ante un género tan pasional. «Sólo puedo decir que también dicen eso del norte de España y curiosamente resulta que a mí me han pegado las ovaciones más grandes de mi carrera en estos lugares».
Para la apertura de la VII edición del Flamenco Festival de Nueva York, la cantaora preparó un espectáculo en el que primó la naturalidad de su cante, «la desnudez de una voz y una guitarra flamenca, que es lo que más llega al público, porque es lo que yo soy», según describía dando pequeños sorbos a una cerveza tras una jornada agotadora de ensayos. Y es que, al fin y al cabo, ella se autodefine como «una artista sin abalorios y sin pretensiones».
Para esta joven de 26 años, la figura femenina ocupa un lugar esencial en su trabajo. Por eso, en su último disco, 'Mujeres', rindió un homenaje a «autenticas banderas de la sociedad», como Evita Perón, Nina Simone, Carmen Amaya y Cristina Pavón, 'La Niña de los Peines', su favorita, sin desmerecer a las demás.