La obra del aparthotel con restaurante y escuela de cocina que unos hosteleros vitorianos promueven en una antigua mansión de Lasarte está paralizada debido a las alegaciones presentadas por el concejo de esta localidad vitoriana y a las correcciones que ha obligado a hacer el Ayuntamiento de Vitoria. Tras dos años de diseño del proyecto, los promotores pidieron la licencia obras en febrero de 2006, pero ahora han sabido que deben rehacer parte de su distribución exterior y eliminar la pista de baile prevista en un sótano del inmueble y que no era del agrado de los vecinos de la población.
El propietario del hotel El Caserón, Manuel Gómez, que es uno de los impulsores de la operación de Lasarte, cree que los reajustes de los planos estarán listos en un mes. Gómez resta importancia a la queja del pueblo y se centra en los requisitos que le ha puesto el Consistorio «el Ayuntamiento, al que no le gustó el diseño de vanguardia, tipo Guggenheim, que presentamos en febrero». Según explicó, los responsables municipales les dijeron que su plan no encajaba en el entorno rural que se quiere preservar en el Sur de Vitoria.
Y es que además de rehabilitar la antigua mansión de los Knörr -familia a la que pertenecía el inmueble que se va a restaurar- los promotores añadirán un edificio anejo para dar cabida a las 40 habitaciones del aparthotel. Disponen de un espacio de 8.000 metros en la parcela que rodea a las casa. Además han destinado otros 40.000 metros a los solares de los 22 chalés que levantarán en el resto del jardín de la finca.
Veintidós chalés
La conversión de ese espacio verde en suelo urbano para hacer ahí un hotel fue una propuesta que los hosteleros hicieron al Gabinete Alonso hace ya seis años, cuando se ultimaba el Plan General de la capital alavesa. Entonces, indicaron que necesitaban vender el suelo para casas para poder cubrir los costes de la rehabilitación del caserón. El Consistorio accedió a su pretensión, pero la condicionó a que debían pedir el permiso de obras de la primera fase del hotel antes de tramitar las licencias correspondientes a las casas unifamiliares.
Ahora mientras el proyecto del hotel está paralizado, el de los chalés está en marcha e incluso ha empezado la construcción de algunos de ellos. Los primeros se edifican desde hace sólo unos meses, a pesar de que sus parcelas están urbanizadas desde 2005.
Gran parte de los solares, de un promedio de mil metros, destinados a cada una de las casas, ya han sido vendidos. Hace dos años, y cuando aún no se incluían la totalidad de los costes de urbanización, se pagaban a 260 euros el metro. Esa fue la cantidad que ofertó una constructora vitoriana por los tres terrenos que subastó el Ayuntamiento. Fueron cedidos al Consistorio, en cumplimiento de la Ley del Suelo, por los promotores.