Alrededor de 1.700 pisos de segunda mano están en venta en Vitoria. ¿El reparto de estos inmuebles por los diferentes distritos de la ciudad es homogéneo? La respuesta es negativa. Y es que cuatro zonas de la ciudad -el centro, Arriaga, Coronación y Adurza- suman 747 viviendas, es decir, copan casi el 50% del mercado.
Los expertos en asuntos inmobiliarios ven «cierta lógica» en esta concentración de la oferta. Consideran que se tratan de áreas con construcciones ya muy antiguas y con menos demanda, ya que «la gente está dando el salto a las zonas nuevas. Hay un trasvase de población a los barrios más modernos», apunta el presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad, Jaime Rubias.
Este argumento explica el hecho de que el Ensanche y sus alrededores tenga 202 pisos en venta. «Es una zona muy envejecida y hay muchos inmuebles que se van quedando vacíos, porque sus dueños fallecen o porque al irse los hijos de casa, al matrimonio le sobra espacio y busca algo más pequeño y cómodo», comenta Javier Ayensa, responsable de Inmollave, una publicación quincenal en la que se anuncian cuarenta inmobiliarias de la ciudad.
Por detrás del centro, los 159 pisos en venta en Arriaga significan que la parte más antigua de Lakua es el segundo barrio con mayor oferta de segunda mano. Le sigue Coronación, con 151 pisos. Y después, Adurza -en concreto las calles del entorno de Zumaquera-, Zaramaga, Ariznavarra y el Casco Viejo. Los particulares quieren desprenderse de más de un centenar de inmuebles en cada una de estas cuatro zonas.
Como contraste, los barrios más exclusivos de la ciudad tienen muy pocos inmuebles a la venta. Como ejemplo bastan el Batán y Armentia, donde sólo se contabilizan 16 pisos, eso sí más de la mitad de ellos, a partir de cien metros cuadrados y de 550.000 euros. «Hay una demanda de piso grande, de lujo, que cuesta cubrir», dice Ayensa.
Sobreprecio
A la hora de hablar de precios, este experto coincide con sus colegas del sector inmobiliario en resaltar la «sobrevaloración» de los inmuebles. Este «sobreprecio» explica que «el mercado de la vivienda de segunda mano no es que esté parado, sino muerto», afirma el presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad, Jaime Rubias. Y es que el metro cuadrado de vivienda usada se cotiza a 3.952 euros. Es decir para un piso tipo de 70 metros hay que desembolsar 276.500 euros cuando la protegida cuesta 145.000 euros, un precio que incluye siempre trastero y garaje. «Los pisos de VPO están destrozando el mercado», se queja Rubias.
Encontrar un lugar para vivir por menos de 180.000 euros es una misión casi imposible para quien descarte el Casco Viejo. Es el único barrio en el que figuran 18 pisos que valen menos de treinta millones de las antiguas pesetas. Esto significa que el encarecimiento del 'ladrillo' también ha llegado a esta zona. ¿El motivo? «Los inmigrantes, aunque sea entre varios, están empezando a comprar», señala Ayensa.
En el polo opuesto el inmueble más caro está, como es lógico, en la zona de Armentia. Es un 'pisazo' de 158 metros cuadrados por el que piden casi 1,2 millones de euros, la friolera de 199 millones de las antiguas pesetas.