Un amigo de esta sección, residente en Valencia, nos ha enviado un reportaje, publicado por el diario 'Levante' el 12 de enero, sobre el comandante de Carabineros Ricardo Ortiz de Zárate López, nacido en Vitoria y fusilado por los franquistas en Paterna el 24 de julio de 1940, con 41 años.
De sus penalidades en la cárcel se ha sabido gracias a las 210 cartas que envió clandestinamente a su mujer, Pilar Lerma Galindo, 'Pilachu' en los 16 meses que pasó en aquel lugar, llamado por Ortiz de Zárate 'cementerio de hombres vivos'. Amparo, la viuda del hijo mayor del comandante, ha decidido dar a conocer esas cartas, testimonio de aquella terrible época. Ricardo Ortiz de Zárate, condenado por «adhesión a la rebelión», pasó sus últimos 114 días con la condena a muerte encima. Con sus cartas quería mantener cierta comunicación con su mujer, y al mismo tiempo deseaba que «el mundo entero sepa lo que aquí ha sucedido».
Las cartas eran plegadas y ocultadas en el asa de la cesta de mimbre que recibía de su mujer con ropa y comida. Con gran exactitud, anotaba día por día las'sacas' de presos para ser fusilados en Paterna. Ideó una clave: incluir la cifra de fusilados entre dos cruces, por ejemplo: «ayer+47+». El cómputo total de fusilados que anota Ortiz de Zárate es de 1.211 hombres y mujeres. Durante las últimas semanas se ha señalado que la información dada por Ricardo Ortiz de Zárate coincide con la proporcionada por la mayor autoridad en este asunto, Vicent Gabarda. Uno de los compañeros de Ortiz de Zárate era Juan Peset, rector de la Universidad de Valencia, médico, fusilado en 1941. Al vitoriano le preocupaba la salud de su hijo; en una carta escribe a 'Pilachu': «El medrar de Ricardín me trae un poquito intranquilo y lo he consultado con don Juan Peset y me ha dicho que si ha de ser tan buen mozo como sus padres, no hay por qué alarmarse».
Ricardo Ortiz de Zárate procedía de una familia vitoriana con varios militares. Conoció a su mujer en Madrid, y allí se casaron en 1937. Como la familia de la mujer era de Mislata (Valencia), él pidió el traslado a la capital del Turia. Se da la circunstancia de que el padre de Ricardo, Ramiro Ortiz de Zárate Armendáriz, coronel del de Ingenieros destinado en Chinchón, se alineó con los sublevados. Otro hijo, Rafael, diez años mayor que Ricardo, comandante de Ingenieros y destinado en Guadalajara, se puso igualmente a favor de los franquistas, y fue fusilado después del fracaso de la rebelión en aquella ciudad. Por ello el hospital de Guadalajara lleva el nombre de ese otro Ortiz de Zárate. Nos preguntamos si el primitivo nombre que en el franquismo se puso al hospital de Txagorritxu, Ortiz de Zárate, no sería por este hermano mayor. Había una tercera hermana, Encarnación, que vivía en Rentería, y por la que se interesó Ricardo escribiendo desde la cárcel a la Cruz Roja de Ginebra.
Subillabide
En la radio oímos estos días al señor Carlos Sobera anunciando algo que está en el polígono 'Súbillabide'. Y eso en un tono elevado y chillón. Por el momento nada diremos de esa manía de gritar que les ha entrado a locutores y presentadores. Deben de pensar que somos sordos, o sencillamente es una muestra más del derrumbe de las buenas maneras. Pero ahora queremos decir algo sobre el acento. El sr. Lobera debiera pronunciar 'Subillabíde'.
'Subilla' es una forma abundantemente atestiguada como nombre vasco de Subijana de Álava (no confundir con Subijana-Morillas). Hemos hecho la consulta al rico material del Proyecto de Toponimia de Vitoria-Gasteiz, trabajo que lleva adelante Euskaltzaindia, y muy amablemente nos han atendido mencionando una muestra de ese nombre, recogida en el pueblo y sus alrededores. No siendo más que una muestra, 'Subillabide', es decir, 'camino de Subijana', aparece unas cuarenta veces. Mucho agradeceríamos que se corrigiera cuanto antes el error, y entonces no tendríamos inconveniente en seguir el consejo de Carlos Sobera e iríamos al polígono Subillabide.