Instituciones Penitenciarias implantará a partir de este mes en todas las cárceles un sistema de reconocimiento digital de huellas que impedirá a los internos suplantar su verdadera identidad. El Sistema de Identificación Automatizado (SIA) acabará con los intentos de los delincuentes reincidentes de ingresar en prisión cada vez con un nombre diferente o de intercambiar su identidad con otros presos para intentar fugarse en un traslado. Además, suprime el lento, engorroso y menos fiable método utilizado hasta ahora de 'firmar' con el dedo impregnado en tinta en cada salida.
El nuevo sistema es pionero en Europa y su implantación costará 1, 2 millones de euros. Cuando el recluso ingrese en el centro, el SIA tomará de forma digital una foto y una huella de los cinco dedos de su manos y se creará una ficha informatizada en la que además se incluirán otros datos, como la descripción de los tatuajes y cicatrices. Cada vez que el recluso tenga que abandonar la cárcel deberá introducir la mano en un dispositivo que confirmará su identidad en un lapso de entre 10 y 45 segundos.