Lunes, 5 de febrero de 2007
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POLÍTICA

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18 miembros de Segi huidos ingresan en prisión tras ser detenidos durante un encierro en Bilbao
Los inculpados, a quienes se buscaba desde el 19 de enero, se entregaron a la Ertzaintza arropados por líderes de Batasuna
18 miembros de Segi huidos ingresan en prisión tras ser detenidos durante un encierro en Bilbao
DESPEDIDA. Algunos de los miembros de Segi huidos de la Justicia, pancarta en mano, entonan el 'Eusko gudariak' dentro del frontón de La Esperanza, en Bilbao, antes de su detención por parte de la Ertzaintza. / EFE
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CRONOLOGÍA
Audiencia Nacional: el 15 de junio de 2005 impone penas menores a 24 imputados en el caso Jarrai, Haika, Segi, que no superan los tres años y medio de cárcel y que la mayoría había cumplido por su estancia en prisión preventiva. El fallo interpretaba que estos colectivos eran «asociaciones ilícitas», «satétiles» de ETA, pero en ningún caso «banda armada».

Tribunal Supremo: el 19 de enero de 2007 sentencia que Jarrai, Haika y Segi forman parte del entramado de ETA, por lo que condena a 23 de los 24 encausados a seis años de cárcel como integrantes de «banda, organización o grupo terrorista».

Audiencia Nacional: el 20 de enero dicta órdenes de busca y captura para los 19 jóvenes no localizados.

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La Ertzaintza detuvo ayer, durante una concentración de protesta en el frontón de La Esperanza de Bilbao, a 18 de los 19 miembros de Segi que permanecían huidos desde el 19 de enero, cuando el Tribunal Supremo les condenó a seis años de prisión por formar parte del entramado de ETA. Los inculpados, bajo orden internacional de búsqueda y captura emitida hace quince días por la Audiencia Nacional, se entregaron poco después de mediodía cumpliendo una estrategia aparentemente bien planificada: tras permanecer alrededor de una hora encerrados dentro de la cancha, en el corazón del Casco Viejo, fueron dejando que los policías les sacaran uno a uno e introdujeran los furgones policiales, en presencia de la cúpula de Batasuna y decenas de familiares y simpatizantes.

Todos los detenidos ingresaron por la tarde en la cárcel de Basauri, según informó el departamento de Interior. La única persona imputada en el mismo caso aún en paradero desconocido es Gorka Betolaza Villagrasa.

Tras dos meses de deliberaciones y dos aplazamientos de la sentencia, el Tribunal Supremo llegó a la conclusión en enero de que la organización juvenil Jarrai, y sus continuadoras Haika y Segi, eran organizaciones terroristas -y no asociaciones ilícitas, como había calificado la Audiencia-, por lo que elevó las condenas de los 23 imputados hasta los seis años de cárcel. La nueva situación penal llevó al tribunal especial a ordenar la detención de los procesados, cuatro de los cuales fueron arrestados mientras que los 19 restantes se dieron a la fuga. Su huida suscitó duras críticas por parte del PP.

Su entrega final, aparentemente preparada a conciencia, pudo empezar a gestarse la pasada semana con la convocatoria, por parte de la propia Segi, de una manifestación prevista para ayer en el Arenal bilbaíno con el objetivo de reprobar la sentencia. La movilización fue prohibida por el juez Baltasar Garzón.

Sin incidentes

Los convocantes decidiero entonces celebrar una protesta alternativa, igualmente prohibida por el departamento de Interior del Gobierno vasco al considerarla una «mera sustitución» de la anterior. A pesar de todo, la Ertzaintza montó ayer un amplio dispositivo en los alrededores del Arenal -con una decena de furgonetas y numerosos agentes-, en previsión de que pudiera tener lugar el acto.

A mediodía, centenares de jóvenes comenzaron a concentrarse en silencio en la calle Bidebarrieta, a la entrada del Casco Viejo bilbaíno, frente a un cordón de ertzainas. Poco después fueron llegando al lugar diferentes mahakides de Batasuna como Jone Goirizelaia, Joseba Permach e Iñaki Landa, quienes conversaron brevemente con los agentes y con los concentrados. A continuación, éstos se dispersaron voluntariamente.

Goirizelaia explicó que «hemos tratado de reconducir la situación hacia otro tipo de concentración, pero ha sido imposible, por lo que hemos optado por evitar incidentes». Culpó al PNV y al consejero de Interior, Javier Balza, de predicar el diálogo y «emplear la represión». «Denunciamos la actitud de la Policía autónoma al mando del señor Balza, que habla, como los dirigentes de su partido, de acuerdo, de no utilización de vías violentas, mientras su Policía lo que hace precisamente es utilizar estas vías que impiden el ejercico de los derechos fundamentales», declaró.

Los simpatizantes de Segi se trasladaron al frontón municipal de La Esperanza. Allí se encontraron con los dieciocho prófugos, que supuestamente habían ido accedienco poco antes a las instalaciones. Estaban acompañados por sus familias y un nutrido grupo de dirigentes de Batasuna, como Arnaldo Otegi, Rufi Etxeberria, Karmelo Landa, Mikel Zubimendi e Imanol Iparragirre,. El portavoz de los imputados, Ibon Meñika, expresó antes de ser detenido el rechazo a la sentencia, con la que «el PSOE y Zapatero han querido condenar a la juventud que está por la resolución del conflicto político y armado que padece este país con los estados español y francés», recalcó.

Instantes después, la Ertzaintza se dispuso a efectuar las detenciones de los dieciocho imputados, que habían desplegado una pancarta de protesta dentro de las instalaciones. A las puertas, Arnaldo Otegi comunicó a un mando policial que los acusados estaban dispuestos a entregarse pacíficamente. Los agentes acordonaron los alrededores y, tras desalojar a los periodistas, identificaron a los huidos de Segi en medio de los gritos de apoyo y cánticos de las personas que llenaban el frontón.

Los dirigentes de la izquierda abertzale se situaron entre el cordón policial y los concentrados para evitar que la tensión desembocara en incidentes, mientras los 18 arrestados eran conducidos, uno por uno, a las furgonetas aparcadas en el exterior. A continuación fueron trasladados a comisaría y, de allí, conducidos a la cárcel de Basauri después de que la Audiencia Nacional decretara por la tarde su ingreso en prisión.

 
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