La manifestación del sábado en Madrid reavivó las disputas entre PSOE y PP por la estrategia antiterrorista. Los socialistas acusaron a los populares de «apropiarse» de símbolos que «son de todos», como el himno y la bandera de España. El partido opositor replicó que si esa es la conclusión que extraen es que «no han entendido nada» porque fue una marcha «plural» con representantes de «todas las ideologías» y sólo faltó el Gobierno.
El portavoz del PSOE en el Congreso subrayó que «no hay precedentes» de que una manifestación acabe con los acordes del himno nacional. Diego López Garrido denunció que el PP pretende patrimonializar «la idea de España», intenta hacerlo con la lucha antiterrorista y actúa como si la bandera y el himno nacional fueran suyos. Subrayó que esta actitud recuerda «actitudes dictatoriales», a «los regímenes autoritarios» y a «tiempos en los que esto se hacía y están felizmente terminados», en referencia al franquismo.
El dirigente socialista recordó que fue el Gobierno de José María Aznar el que reguló las ocasiones en que se podía entonar el himno y las limitó a la presencia del Rey, el presidente del Gobierno, ciertos actos deportivos y en «momentos representativos de la unidad de España». Ninguna de estas circunstancias, dijo, se dio en la Puerta de Alcalá, donde concluyó la manifestación.
López Garrido señaló que la marcha dejó claro que el PP, por encima de conseguir el final del terrorismo, quiere «acabar con el Gobierno». Una estrategia, sostuvo, que es consecuencia de que Mariano Rajoy es un «rehén de Aznar» y no tiene margen de maniobra para abandonar «la tela de araña» que ha tejido el ex presidente del Gobierno para acabar con Rodríguez Zapatero. Además, el portavoz socialista aseguró que la manifestación celebrada en Bilbao a instancias del obispo Ricardo Blázquez fue «la antítesis» de la del Foro Ermua porque a la primera asistieron todas las fuerzas políticas, salvo el PP, con los objetivos de buscar «la paz y la unidad contra ETA».
La visión del Partido Popular se situó en las antípodas de la del PSOE. Su secretario general defendió que la marcha de Madrid fue una protesta «ejemplar, cívica y plural, de ciudadanos de buena fe».
A la manifestación acudieron, en palabras de Ángel Acebes, representantes de «todas las ideologías» lo que pone en evidencia que el espíritu de Ermua «sigue vivo». Por eso el dirigente opositor afirmó que Rodríguez Zapatero «haría bien en oír la voz de la calle» porque la «inmensa mayoría de la gente normal» pidió el sábado que «se vuelva a la política unitaria para derrotar a ETA sin ningún tipo de negociación». Y éste, dijo, «no es el mensaje del PP sino el de los ciudadanos».
Acebes no quiso entrar en la polémica por el himno. Aseguró que desconocía que iba a sonar esa música y consideró que debería «ser la menor de las preocupaciones» del Gobierno, pero si no es así «es que no ha entendido nada» de la movilización. El Foro Ermua señaló que viene usando el himno en sus actos desde 2005.