El vicario episcopal para la diócesis de Bilbao, José Luis Atxotegi, tildó ayer de «absolutamente calumniosa» la afirmación de que «los obispos están más cerca de los asesinos que de las víctimas». El representante eclesial reiteró, además, su compromiso por la paz.
Las palabras de Atxotegi respondieron al malestar expresado por el PP y la Fundación Gregorio Ordóñez tras conocer que la Iglesia vasca no estaría en la manifestación de Madrid organizada por el Foro Ermua y apoyada por la fundación que lleva el nombre del edil popular asesinado por ETA. El obispo de Bilbao y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, había convocado un acto por la paz a la misma hora en la capital vizcaína. La Fundación censuró que «la Iglesia vasca nunca ha luchado para combatir el terrorismo».
José Luis Atxotegi rechazó ayer en una entrevista radiofónica que el discurso de Blázquez se hubiera convocado para 'contraprogramar' la manifestación de Madrid. Celebrada en la plaza de Santiago de Bilbao bajo el lema 'Muévete por la paz', la concentración estaba convocada desde «hace bastante tiempo». De hecho, el obispo ya había comenzado a organizarla incluso antes del atentado de Madrid del 30 de diciembre.
El presidente de la Conferencia Episcopal manifestó ante cientos de personas -entre ellos, miembros del PNV, el PSE-EE, Ezker Batua y Eusko Alkartasuna- que la Iglesia vasca «no ha sido del todo inocente» en el «horror» que han sufrido las víctimas de ETA, de las que reclamó su «perdón». En un gesto de reconocimiento poco habitual, Blázquez exigió también a los partidos políticos que contribuyan a la «unidad».
El vicario de Bilbao se refirió ayer al discurso del obispo y reconoció como un hecho «evidente» la necesidad de autocrítica. Se trata de una institución, dijo Atxotegi, compuesta de «muchos cristianos y cristianas de las diferentes iglesias», lo que implica que no «hemos podido estar siempre a la altura de las convicciones evangélicas en una situación como la que estamos viviendo».
Según el vicario, entre los cristianos existen muy variadas «ideologías, actitudes y planteamientos». La consecuencia de esta diversidad es que la Iglesia ha podido mantenerse en «muchas ocasiones lejos de las víctimas». Porque, afirmó Atxotegi, «la Iglesia no son sólo los obispos, somos todos».