La Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Vitoria ha impuesto un total de once años de prisión a hombre de nacionalidad marroquí por violar, robar y causar numerosas lesiones a una joven en el portal de un edificio, en Llodio.
Los hechos ocurrieron en la madrugada del 10 de julio de 2005. Los magistrados consideran probado que Abdennabi B., de 29 años, empujó por detrás a la víctima cuando accedía al portal y, tras hacerle caer al suelo, se colocó sobre ella, le apretó el cuello «hasta casi asfixiarla» para que no gritara, le golpeó repetidamente en el rostro y la violó vaginal y oralmente. Acto seguido, registró su chamarra, se apoderó de 25 euros en efectivo y un teléfono móvil, y abandonó el lugar.
Esa misma noche, la joven denunció lo ocurrido ante la Ertzaintza y facilitó una detallada descripción del asaltante, que fue localizado y detenido horas después en un bar de esa localidad alavesa. Los agentes le ocuparon el teléfono de la víctima, que tenía la cara reventada y permaneció incapacitada 30 días para realizar sus ocupaciones habituales.
En el juicio, las acusaciones imputaron a Abdennabi un delito consumado de agresión sexual, otro de robo con violencia e intimidación y una falta de lesiones. Si bien, discreparon en sus peticiones de pena. Así, el fiscal le reclamó un total de once años de cárcel, mientras que la acusación privada le pidió doce años por la violación y otros dos por el robo.
Por su parte, la defensa argumentó que el joven era inocente y postuló su absolución. No obstante, de forma alternativa, planteó a los magistrados que, en caso de considerar culpable a su patrocinado, le aplicaran la eximente completa o incompleta de embriaguez.
La Sala ha desestimado por completo las alegaciones del defensor, al considerar que el testimonio de la víctima y las pruebas de ADN acreditan la culpabilidad del acusado. No en vano, especialistas del Instituto nacional de Toxicología aseguraron que el semen hallado en el cabello y la saliva de la víctima, así como los restos de sangre hallados en la ropa de la joven, se corresponden con el perfil genético del detenido. Por otro parte, un agente de la Ertzaintza declaró que el joven no estaba ebrio.
Pena «benévola»
A la hora de fijar la pena por la agresión sexual (nueve años), los magistrados dicen haber valorado «el exceso de brutalidad e intensa intimidación» que desplegó el imputado hacia la víctima, que «llegó a temer por su vida», «estuvo a punto de la asfixia», «perdió momentáneamente la consciencia» y recibió numerosos golpes.
La abogada de la joven calificó ayer de «benévola» esa condena. «¿Qué es lo que tiene que hacer un violador para que le pongan diez o doce años de cárcel?», se lamentó.