El polideportivo de San Andrés, en el barrio de Gazalbide, lleva abierto cinco meses, pero el Ayuntamiento de Vitoria ya se ha visto obligado a invertir cerca de 146.000 euros para subsanar deficiencias y aproximarse al nivel de calidad que se ofrece en otros equipamientos de la red local. Así lo denunciaron ayer por separado portavoces de PNV y EB. Los nacionalistas llegaron a enumerar casi 40 fallos encontrados en las instalaciones, muchos de ellos en la polémica piscina del centro.
La pileta ha tenido que ser reparada de forma urgente este fin de semana al encontrarse diversas grietas en el fondo, lo que ha obligado a cerrar el complejo durante varios días. Ayer ya se encontraba de nuevo abierto al público, «en perfectas condiciones de uso», según el concejal del PP Alfredo Iturricha, responsable de los centros cívicos.
No comparten esta opinión los concejales de la oposición. A los 146.000 euros gastados ya en reparaciones relacionadas con la piscina, con la creación de vestuarios y otras mejoras, los grupos consideran que deberá invertirse «una fuerte cantidad de dinero» para subsanar el resto de deficiencias.
El edil Íñigo Antía, del PNV, destacó que éstas se refieren a problemas con la cloración del agua, con la climatización del líquido, el acabado de vestuarios y la aparición de grietas y humedades en las piletas. Además, Antía desveló otro ramillete de fallos en el resto del complejo, como el calor excesivo en las pistas de pádel, la escasez de vestuarios y almacenes y la peligrosidad de la barandilla, que hace que Medio Ambiente retenga la licencia de actividad del centro hasta que se subsane.
«Estamos ante la obra peor ejecutada en la historia de los equipamientos de la ciudad», dijo Antía. «Ha existido un serio problema de descoordinación entre los servicios municipales. El área de mantenimiento ni siquiera conocía el proyecto hasta que fue ejecutado. ¿Por qué no se han hecho las cosas bien desde el principio?», se preguntó José Navas, de Ezker Batua.
«En garantía»
El equipo de Alfonso Alonso reiteró ayer que el complejo está aún en fase «de garantía», y que las deficiencias «que vayan apareciendo» deberán ser sufragadas por la empresa constructora y acusó a la oposición de buscar el «castigo permanente» del gobierno. «Cuando gobernó el PNV -recordó Iturricha- hubo que gastar 480.000 euros en climatizar el Hegoalde una vez construido». Iturricha deberá comparecer mañana para explicar la situación del centro deportivo.
Se da la circunstancia de que la empresa constructora del complejo de San Andrés, Corsán Corviam, es la misma que abandonó antes de acabar los viales de Sidenor cuando el alcalde Alonso los abrió a la circulación, un asunto en el que los tribunales han acabado dando la razón a la empresa. El Ayuntamiento también ha tenido una segunda experiencia polémica con la firma, al hilo de la edificación del nuevo puente de Abtexuko. La constructora se hizo con el contrato, pero luego se negó a ejecutar la obra si no se ampliaban sus honorarios.