Los trabajadores de Júndiz que día día deben atravesar con sus vehículos o los de sus empresas las 48 bandas de frenado instaladas en los accesos y otros viales del polígono para impedir la celebración de carreras automovilísticas ilegales están hartos. No están dispuestos a soportar por más tiempo «el deterioro progresivo» que sufren sus coches al toparse con esos badenes de 1,5 centímetros de profundidad, colocados en noviembre. Por ello, han vuelto a exigir al Ayuntamiento de Vitoria que elimine esas hendiduras y restaure las calzadas «a la mayor brevedad posible».
Y esta vez lo han hecho mediante un escrito respaldado por 576 firmas y dirigido al alcalde, Alfonso Alonso, y a los concejales de Movilidad y Urbanismo, Miguel Ángel Echevarría y Jorge Ibarrondo, respectivamente. En él, argumentan que «no resulta asumible» que se adopten medidas «que perjudican de forma sistemática al conjunto de trabajadores de todo un polígono industrial» para tratar de evitar carreras de vehículos los fines de semana.
Ruedas y suspensión
Los firmantes denuncian que esas 48 zanjas van deteriorando la suspensión, el equilibrado de ruedas y los neumáticos, «independientemente de la velocidad a la que se circule». No en vano, numerosos trabajadores y usuarios de Júndiz deben cruzar esos tramos varias veces al día. «De hecho, todos los accesos al polígono exigen pasar como mínimo siete surcos», explicaba ayer a EL CORREO un portavoz de los redactores de la misiva.
Todos esos problemas mecánizos «afectan a la seguridad pasiva» de los ocupantes de los vehículos dañados por esos obstáculos. Los badenes tratan de impedir los 'trompos', los 'piques' de aceleración y los derrapes de ciertos automovilistas que convirtieron ese área fabril en un improvisado y peligroso circuito automovilístico las noches de algunos viernes.
«No queremos que se celebren las carreras ilegales, pero sí estamos en contra de la colocación de esas zanjas porque, en realidad, castigan a los trabajadores y a todas las personas que tienen que pasar por Júndiz», agregó la misma fuente. «Lo que está claro es que los badenes son peligrosos y pueden llegar a provocar accidentes por el deterioro que sufren nuestros vehículos. Así que nuestro escrito pretende hacer reflexionar al equipo de gobierno municipal», apuntaba otro trabajador.
En este sentido, los cerca de 600 empleados que respaldan la reclamación sugieren a las instituciones endurecer las ordenanzas municipales, aplicar «con rigor» el actual Código de Circulación y sancionar a los infractores. Asimismo, exigen que «los diferentes cuerpos policiales» se impliquen en la lucha contra las carreras ilegales porque «tienen el deber de hacer cumplir las leyes».
Al Ayuntamiento tampoco le convencen las bandas de frenado, pero las considera «muy positivas» para evitar esas prácticas. Hace un mes, tras la primera protesta de los operarios de Júndiz, Miguel Ángel Echevarría anunció que los surcos iban a permanecer en la zona «el menor tiempo posible, hasta el fin de las carreras». En cualquier caso, un portavoz municipal aseguró ayer que ya se están estudiando otras medidas para acabar con ellas. «No queremos perjudicar a los trabajadores y tenemos muy en cuenta sus quejas, pero aún no tenemos un proyecto definido», indicó.