Los operarios no irán con la motosierra para retirar la secuoya de la calle Honduras que está emplazada justo en el trazado del tranvía. Acudirán con la grúa y con un gran tráiler para intentar trasplantar la conífera «donde el Ayuntamiento nos lo ordene», apuntó ayer Javier Carlos de Bergara, vicepresidente ejecutivo de Euskal Trenbide Sarea, la empresa gubernamental que ejecuta las obras del metro ligero vitoriano.
«Los técnicos ya nos han alertado de que las posibilidades de éxito en el trasplante son escasas», agregó. «Pero existen. Y por tanto se va a intentar». El Síndico-Defensor Vecinal vitoriano, Javier Otaola, ya había exigido a las autoridades -a instancias de varios vecinos preocupados por el futuro del árbol- que se evitara la tala de la secuoya y que se intentará su trasplante.
De Bergara incidió, no obstante, en que «no se trata de un árbol singular tal y como se recoge en la normativa vasca», por lo que las instituciones no han considerado otras alternativas -como un cambio de trazado- para salvar la secuoya. «Existen 400 árboles de este tipo en Vitoria y más de 5.000 en la comunidad», dijo. «Es una secuoya, pero de apenas 20 metros de altura y 3,20 de diámetro, y que no va a crecer más. No es un ejemplar singular», remarcó.
De Bergara explicó que el Gobierno vasco aplica un modelo de tasación económica a todos los árboles afectados por sus obras, un dinero que reintegra a los ayuntamientos para trabajos de jardineria y nuevas plantaciones. En este caso, la secuoya de Honduras ha sido valorada en 18.000 euros.