El juicio entre un ex empleado del club y el Alavés por una demanda de despido improcedente se suspendió ayer por un problema en la citación de los testigos. En cualquier caso, la intención de ambas partes consiste en alcanzar un acuerdo económico previo y evitar así la comparecencia ante el juez.
El empleado alavesista, Fernando González, fue despedido del club poco después de sufrir un grave accidente de coche junto a un directivo de la entidad. Poco después interpuso la demanda ante la justicia laboral. En ella reclamaba tanto al Alavés como a una empresa de Palamós, ya que asegura que realizó diferentes trabajos en el hotel que Piterman posee en esa localidad.
Tras alcanzar un preacuerdo económico, ahora resta que todo se plasme en un documento oficial.