Viatcheslav Kobine está feliz. Lleva cuatro temporadas en el Arrate, donde ingresó coincidiendo con el ascenso a la Liga Asobal, y se ha asegurado otras dos más de albiazul, tras renovar por dos temporadas, hasta junio de 2009. «Sí, estoy contento, porque aquí tengo mi casa, tanto el niño como mi mujer están bien, así que no quiero cambiar y espero retirarme en Eibar», asegura el lateral ruso.
Tiene 33 años, pero ni se plantea, sin embargo, que haya podido firmar su último contrato, porque espera jugar «por lo menos hasta los 37 ó los 38 años», afirma, confiado en su excelente capacidad física. «Espero seguir sin lesiones graves, porque la que tuve en la pretemporada más bien fue un accidente», explica. Kobine no tuvo que pensar demasiado para dar el sí al presidente del Arrate, Iñaki Bolinaga. «Me han ofrecido dos años y, como quería quedarme aquí, he aceptado. Las condiciones están muy bien y no me lo he pensado mucho, porque me conviene.
Cuando en agosto sufrió el hundimiento de la frente, tras un involuntario rodillazo del portugués Andorinho, del Portland San Antonio, a Kobine le preocupó más su futuro que el doloroso presente.
Motivados a Irún
«Entonces -admite-, me temí lo peor. Me dije, a ver cómo acabamos, pero los directivos se han portado muy bien, me dijeron ya antes de recuperarme que contaban conmigo y les estoy agradecido», afirma.
Ya tuvo ocasión de reaparecer antes del parón navideño, sorprendiendo con su gran aportación al juego del equipo ante Altea y Ademar León. Ahora, ya en plenitud física, espera «ayudar al equipo y ganar más partidos de los que hemos ganado hasta ahora».
Considera que el prolongado descanso no tiene por qué haberle afectado, sino más bien todo lo contrario, porque físicamente se encuentra «muy bien».
Tanto Kobine como sus compañeros están ansiosos ya por el regreso de la competición, sobre todo teniendo en cuenta que se producirá el sábado en Irún, una pista muy especial. «Hay muchas ganas en el equipo de poder hacerlo bien en el derbi. Cuando se jugó aquí, en Ipurúa, lo tuve que ver desde la grada y me parecía que le faltaba algo al equipo. A ver si ahora, con mi ayuda, ganamos».
En su opinión, «ya desde la pasada semana se nota que la gente sabe que queda poco para volver a la competición y está más concentrada», algo a lo que contribuye el hecho de que se aproxime un duelo de rivalidad provincial al que no son ajenos jugadores como el ruso. «En estos cuatro años que llevo aquí sólo les hemos ganado una vez, el primer partido de casa, y espero que ahora cambie la cosa», desea. «¿Qué equipo estará mejor? Ya lo veremos el sábado, pero espero que ganemos nosotros».
Sobre el Mundial, el lateral zurdo albiazul expresa su sorpresa, por cuanto «el nivel ha sido muy alto» y ha apreciado «muchísima igualdad de fuerzas». Esperaba «un poquito más» de Rusia, al final sexta, en la que echó de menos una plantilla «un poco más larga».
Aunque le pareció «más completo» el juego de Croacia, ganó Alemania a Polonia en la final. «Es que jugaba en casa y se nota mucho cómo aprietan 20.000 personas».