 El copiloto Jorge Beorlegi, a la izquierda, junto al piloto Txutxo Cancelo, posan con su coche, un Seat 124 de 1977. / EL CORREO |
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ESCUDERIA EIBAR
ESCUDERIA EIBAR |
Club
Presidente: Unai Etxebarria.
Vicepresidente: Eneko Artetxe.
Secretario: Asier Gandiaga.
Vocales: Unai Agirre y Garikoitz Rodríguez.
Equipos
SEAT 124 FL82 (1977): Txutxo Cancelo y Jorge Beorlegi.
BMW 635 CSI-ENGIMEK (1981): Enrique Bernedo y Rubén Moro.
Volvo 142 (1973): Roland Holke y Fernando Beorlegi.
BMW 2002tii (1973): Ricardo Arizmendi e Iban Beroiz.
I Open Euskadi Regularidad
Rallye Reineta: Trapagarán, 24 y 25 de marzo.
Rallyestone: Bilbao, 13, 14 y 15 de abril.
Memorial Inma Calzada: Vitoria, 12 y 13 de mayo.
I Rallye Hotel Silken Ciudad de Vitoria: Vitoria, 16 de Junio.
Rallye Azpeitia: Azpeitia, 21 de julio.
I Rallye Hotel Silken Indautxu: Bilbao, 8 de septiembre.
Rallye Durango: Durango, 22 de septiembre.
RACVN Rallye Hotel Silken Amara Plaza: San Sebastian, 27 octubre. |
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A finales de marzo comenzará en Trapagarán (Vizcaya) el primer Open de Euskadi de Rallyes de Regularidad 2007. Con el objetivo de incentivar a los amantes de los automóviles clásicos se ha organizado un campeonato compuesto por ocho pruebas puntuables que irán sucediéndose hasta el mes de octubre.
La Escudería Eibar rozó el triunfo en la primera carrera de 2007, el segundo Rallye de Clásicos Deportivos de Liérganes (Cantabria) celebrado en enero pasado. El equipo formado por Txutxo Cancelo y Jorge Beorlegi, piloto y copiloto de un SEAT 124 de 1977, habría ganado -quedaron cuartos- si no se hubieran confundido en el último tramo de la ruta.
La escudería eibarresa participará con sus cuatro equipos en el Open de Euskadi de Regularidad. Además de Cancelo-Beorlegi, competirán otros tres equipos constituidos por Rubén Moro y Enrique Bernedo (BMW-635 CSI-ENGIMEK de 1981), Roland Holke y Fernando Beorlegi (Volvo-142 de 1973) y Ricardo Arizmendi y el más joven de la cuadrilla Iban Beroiz, de 25 años, (BMW-2002tii de1973). Esta suele ser la combinación habitual. Sin embargo, podrían variar y no sólo intercalándose los roles de piloto y copiloto, sino configurándose nuevos equipos, en los que también se incluiría al que fue piloto de velocidad en los 70 y 80, el sexagenario Antón Beroiz.
Y es que los coches clásicos no han abandonado nunca Eibar después de que a finales de los años 60 el Real Automóvil Club Vasco Navarro (RACVN) empezara a organizar la Subida Automovilística a Arrate. Su heredero, la Escudería Eibar cuenta hoy con unos 20 pilotos que compiten en campeonatos de velocidad y cuatro equipos de clásicos.
En la especialidad de clásicos los vehículos tienen que ser turismos fabricados o matriculados hace 25 años. Se exige que el coche tenga la ITV pasada y que sea posterior a 1955. Y en el caso de que fuera anterior, se catalogaría dentro de rallyes históricos.
A pesar de ser capaces de alcanzar velocidades de 160 km/h, el promedio de las carreras de clásicos está establecido en 50 km/h. «A simple vista parece una velocidad irrisoria para un rallye pero el atractivo radica en intentar circular a 50 km/h por un tramo de curvas cerradas y con el pavimento mojado, algo bastante complicado de mantener», comenta Rubén Moro, de 34 años de edad y que se estrenó en el Rallye de Azpeitia el año pasado.
Los organizadores penalizan a todos aquellos pilotos que no cumplan el tiempo establecido. Unas reglas que se remontan a los rallyes de los años 50 y 60, en los que se premiaba la regularidad, resistencia y elegancia de los vehículos y no la velocidad, como en la mayoría de las competiciones de hoy en día.
El trayecto se divide en tramos cronometrados en los cuales se puntúa la regularidad de cada automóvil y tramos de enlace que unen a los anteriores. Numerosos controles dispersos por el recorrido cronometrado de cada prueba se encargan de expedientar a aquellos equipos que no cumplan las normas de tráfico o que se excedan o no alcancen a la media de velocidad establecida. Por eso, los vehículos disponen de aparatos de medición que van desde simples contadores de bicicletas a ordenadores portátiles. Aparte, los copilotos llevan cronómetros manuales y calculadoras.