La violencia en las aulas de educación secundaria tiene un destinatario preferente, los alumnos de origen extranjero. Uno de cada cinco -en torno a 30.000- se declara víctima de la hostilidad de sus compañeros, que tienden a ignorarles y excluirles. Esta proporción duplica la de los escolares nacionales, según el último informe sobre acoso escolar elaborado por el Defensor del Pueblo y UNICEF. El estudio constata, no obstante, que el acoso escolar descendió en todas sus variantes en los últimos siete años.
El trato discriminatorio que reciben en mayor medida los inmigrantes de sus compañeros de clase revela la existencia de grietas en el proceso de escolarización y socialización de estos chicos, que suelen llegar al colegio con un bagaje cultural, social o idiomático diferente. En ocasiones, la animadversión de sus colegas pasa a mayores, y unos 3.000 alumnos foráneos dice haber recibido amenazas con palos o arma blanca.
'Ninguneo'
El estudio 'Violencia Escolar: El Maltrato entre Iguales en la ESO' es el segundo elaborado por el Defensor del Pueblo desde 1999. De entonces acá, el fenómeno ha remitido: las aulas registran menos casos de agresión directa, menos hostigamiento psicológico, menor porcentaje de insultos y amenazas. «Esto, que es cierto, no debe hacernos caer en un optimismo engañoso», aseguró el Defensor, Enrique Múgica. Las políticas de prevención han logrado detener el avance del problema, «pero en absoluto lo han erradicado».
El informe entrevista a 3.000 alumnos de 300 institutos públicos, privados y concertados de toda España. Entre sus conclusiones destaca que un 30% de los escolares de secundaria se consideran excluidos y 'ninguneados' por sus compañeros. Entre los maltratados, casi un tercio (32%) son agredidos verbalmente, con motes e insultos.
Un tercio de los encuestados admite que «hace el vacío» a otros, aunque el porcentaje baja del 38,8% de 1999, al 32,7% que recoge el informe actual. También mengua del 45,9% al 32,4% la tasa de los que insultan y de quienes se entretienen poniendo motes a otros. Descienden, asimismo, las conductas más graves, las agresiones físicas, la amenazas serias y otras como el acoso sexual, esta última en casi dos tercios.
Casi la mitad de los estudiantes dice haber observado insultos y enfrentamientos verbales de alumnos hacia profesores. En tres de cada cuatro centros de Secundaria los jefes de estudio refieren insultos a los educadores, y en un 43% a la inversa, palabras gruesas de profesores a los chicos.