Efectivos de la Policía Nacional, en el marco de la 'operación Satén', detuvieron a primera hora de ayer en su domicilio de Reus (Tarragona) al ciudadano marroquí Mbark El Jaafari , acusado de ser uno de los máximos responsables del Al-Qaida para el reclutamiento de muyahidines en el norte de África.
El Jaafari , sobre quien pesaba una orden internacional de detención emitida por las autoridades de Rabat, estaba encuadrado, según la Policía, dentro de una red del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) instalada en Europa y que ya ha sido golpeada en sendas operaciones policiales en Alemania y Marruecos desarrolladas en los meses de julio y diciembre del año pasado, respectivamente.
Según fuentes de la lucha antiterrorista, la red que dirigía El Jaafari desde mayo de 2006 habría captado y adoctrinado en Marruecos y Argelina a 32 'mártires' que fueron enviados a Irak para cometer acciones terroristas suicidas contra las tropas de ocupación. El presunto jefe salafista está acusado también de haber «planificado operaciones en el interior de Marruecos» que tenían que llevar a cabo estos muyahidines.
Para la formación de los voluntarios 'yihadistas' -informó Interior- la red utilizaba campos de entrenamiento dependientes del GSPC argelino, un grupo que se encuentra en la actualidad al frente de una estructura que aglutina a todas las organizaciones terroristas del norte de África e integrada en la red Al-Qaida.
Los servicios de Información investigan si el detenido podría también haber realizado entrenamientos terroristas de Al-Qaida en Afganistán en el año 2001.
El Jaafari, que pasará en breve a disposición de la Audiencia Nacional, trabajaba de albañil, se entrenaba como boxeador y vivía solo en una urbanización de Reus, según explicaron algunos de sus vecinos y compañeros de trabajo. Había llegado hace unos cuatro años a España y desde poco más de uno residía en esta ciudad tarraconense.