Martes, 6 de febrero de 2007
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POLÍTICA

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La Ertzaintza atribuye a la kale borroka el ataque contra la estación de Lutxana
El Ayuntamiento de Barakaldo pide la colaboración «activa» de los vecinos para capturar a los autores Los asaltantes incendiaron una garrafa con líquido inflamable y las llamas destruyeron el interior del edificio
La Ertzaintza atribuye a la kale borroka el ataque contra la estación de Lutxana
INVESTIGACIÓN. Varios ertzainas inspeccionan los alrededores de la estación del barrio baracaldés de Lutxana. / FERNANDO GÓMEZ
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La Ertzaintza atribuye a la kale borroka y a un recrudecimiento de la violencia radical el ataque que en la madrugada de ayer provocó serios daños en la estación de Renfe del barrio de Lutxana, en Barakaldo. Según la Policía autónoma, que en un principio sospechó de la autoría de ETA dada la magnitud del suceso, el artefacto que dejó inservible el edificio centenario era de fabricación casera. Además, los investigadores encontraron restos de una garrafa que supuestamente habría contenido líquido inflamable y a la que los autores del atentado habrían prendido fuego tras forzar la puerta de acceso al inmueble.

Aunque no se registraron heridos, el atentado ocurrido poco después de la medianoche destrozó por completo el interior del edificio de la estación y llevó el caos al populoso barrio de Lutxana. «Oímos una explosión tremenda que hizo temblar los cimientos de nuestra casa», aseguraba todavía conmocionada una vecina del bloque más cercano al apeadero, situado a apenas 100 metros de distancia. «Estaba recogiendo la ropa del colgador cuando escuché la primera detonación. No tuve tiempo ni de percatarme de lo que ocurría. Poco después, el interior de la estación estalló por completo», recordaba.

La onda expansiva hizo volar muchas ventanas. Algunos cristales aparecieron a 30 metros de distancia. Pese a la intensa labor de limpieza que se desarrolló durante toda la madrugada, ayer todavía quedaban restos entre los raíles de las vías. «Como la estructura del edificio es de madera, las llamas subieron al primer piso y, en cuestión de segundos, abrasaron casi la mitad del tejado», manifestó el alcalde de Barakaldo, Tontxu Rodríguez. El mandatario local estuvo al frente de la operación toda la noche y, según relató, los bomberos tardaron dos horas en controlar el fuego.

Cuando fue posible acceder al foco del incendio, los equipos de intervención comprobaron que todo había quedado «calcinado». Apenas se distinguían las máquinas canceladoras o las expendedoras de billetes. Sólo un ordenador se mantenía en pie en la contigua sala de control, aunque los sistemas eléctricos colgaban inservibles de un techo fundido por el calor.

«Yo vivo a más de medio kilómetro, en el barrio de Llano, y me tiré de la cama al oír el estruendo», apuntó otra vecina. «Una intensa humareda negra lo invadió todo y tuve que cerrar la ventana. El olor a quemado era terrible».

Pese a la gravedad del ataque, el servicio de cercanías de Renfe no se vio interrumpido, según informaron fuentes de la compañía ferroviaria. La fibra óptica que comunica todas las estaciones resultó dañada, pero aun así sólo se registraron retrasos de 20 minutos hasta media tarde. También sufrió desperfectos la instalación eléctrica de megafonía y de telecomunicaciones, lo que afectó al normal funcionamiento de las dos líneas que unen Bilbao con Santurtzi y Muskiz, que utilizan a diario alrededor de 2.000 baracaldeses y trasladan a una media de 39.000 usuarios en las horas punta.

Es la tercera vez en los últimos años que la estación de Lutxana sufre acciones de este tipo. La última se produjo el pasado 12 de octubre, cuando varios desconocidos lanzaron cócteles molotov y destrozaron una puerta. Pero nunca un ataque había sido tan violento. Renfe no ha realizado aún una valoración de los destrozos, que se estima cuantiosos, aunque espera contar con un informe para mañana.

A disposición judicial

La respuesta del Ayuntamiento de Barakaldo al atentado fue inmediata. Todos los partidos se unieron para emitir un comunicado de condena en el que llamaron a la unidad de las instituciones y del «conjunto de la sociedad» para «desterrar definitivamente la violencia».

El propio Tontxu Rodríguez leyó el escrito y pidió la colaboración «activa» de los vecinos en la detención de las personas responsables de este nuevo acto de kale borroka. «Hay que ponerles a disposición judicial para que paguen por lo que han hecho», exigió.

Se trata de uno de las acciones más graves de kale borroka en lo que llevamos de año. Hace casi un mes, varios vecinos tuvieron que ser desalojados en Mondragón tras ser incendiada una sucursal bancaria en los bajos de su edificio. Además, han sido atacadas varias sedes de los socialistas vascos.

 
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