«Usted lo compra y luego hace con su piso lo que desee. Si quiere lo alquila o vive en él todo el año, sin restricciones de ningún tipo». EL CORREO ha comprobado que una inmobiliaria del centro de Vitoria ha comenzado a vender como viviendas habituales de régimen libre una promoción de 52 apartamentos turísticos, situados entre las calles Duque de Wellington y Hondarribia, en el barrio de Lakua, a la que el Ayuntamiento dio licencia en diciembre de 2005.
Según la legislación vasca, este tipo de apartamentos -pensados inicialmente para zonas costeras- deben alquilarse al menos en dos ocasiones cada año por un periodo de tiempo conjunto mínimo de un mes. «No es ningún requisito que tengan que alquilarlo», informan en cambio en la inmobiliaria. «De hecho los vendemos para que la gente viva (en ellos)», agregan. También se ofrecen «como inversión». El comprador «los puede vender cuando quiera y al precio que quiera», se añade.
La explicación ofrecida por el agente inmobiliario a este periódico sugiere que, como se temía, los promotores han encontrado una nueva 'puerta de atrás' en Vitoria para edificar y vender pisos libres allí donde el planeamiento impide construirlos. Primero descubrieron la posibilidad de hacer negocio con la venta de apartamentos tutelados para personas mayores. Se trata de un tipo de residencias comunitarias que se pueden levantar en parcelas reservadas para equipamientos, un suelo mucho más barato que el residencial porque en él no se pueden edificar viviendas 'normales'. Sin embargo, los pisos tutelados se venden en Vitoria a precios muy similares a los de las casas libres, con lo que las ganancias se disparan.
A la vista del negocio, se llegaron a promover en pocos meses más de un millar de apartamentos de este tipo, hasta que el Gobierno vasco decidió poner coto a esta práctica. Aprobó una nueva reglamentación que prohíbe su transmisión entre particulares, lo que impide «la especulación» y resta atractivo a futuras promociones. Desde entonces, los proyectos de este tipo se han congelado, pero los constructores han hallado la forma de continuar el negocio en Vitoria a través de lo que parece ser otro recoveco legal.
Servicio comunes
Se trata de los apartamentos turísticos. Un tipo de alojamiento pensado para localidades con una importante afluencia de visitantes, que en Euskadi están regulados por dos textos legales. La Ley de Ordenación del Turismo de 1994 y un decreto de 1997 que desarrolla la anterior. La ley los define como residencias «en las que profesional y habitualmente se ofrezca mediante precio alojamiento turístico». Esta «habitualidad», agrega, «se presumirá cuando se haga publicidad por cualquier medio» o el apartamento se alquile cada año al menos en dos ocasiones por un periodo que en conjunto debe superar los 30 días.
La legislación agrega, además, que se considerará que estos apartamentos se dedican a la actividad para la que se han concebido cuando «su uso comprenda el de los servicios e instalaciones comunes (limpieza, cambio de lencería o recogida de basura)». Añade que deberán destinarse al «tráfico tu- rístico» por parte de «una sola unidad empresarial de explotación».
En Vitoria, el Plan General de la ciudad -la 'Constitución urbanística' aprobada por el Ayuntamiento- permite que este tipo de alojamientos se levanten sobre suelos terciarios, que son los reservados para comercios, oficinas u hoteles, nunca a viviendas libres. En los últimos meses se han anunciado tres promociones de apartamentos turísticos en la ciudad, a pesar del escaso tirón de visitantes de larga duración, que son los que demandan apartamentos en lugar de hoteles.
4.000 euros por metro
De ellas, sólo han fructificado dos previstas en Lakua por la misma empresa, una de 52 apartamentos que ya se oferta en las inmobiliarias y una segunda de 66, que se edificará junto a la anterior y que tiene licencia de obra desde enero de 2006. La tercera, en el área de negocios que se levanta junto al centro comercial El Boulevard, modificó después el concepto de 'apartamento turístico' por el de 'apartahotel'.
En la agencia que anuncia en exclusiva los apartamentos situados en Duque de Wellington se asegura que los precios de venta son «de película». En los folletos, se ofrecen «desde 126.000 euros» por los estudios de apenas 40 metros, aunque se conoce que se han pedido hasta 141.000 euros (sin IVA) por pisos de 35 metros cuadrados, lo que arroja un precio de 4.000 euros por metro cuadrado, más caro que la media calculada en la ciudad para las viviendas libres.
«Eso sí», indican los vendedores, «al ser turísticos no se pueden desgravar como viviendas habituales y están gravados con un 16% de IVA», en lugar del 7% de las casas 'normales'.