Hace medio año este periódico se hacía eco de la extraña proliferación de apartamentos turísticos en una ciudad como Vitoria con un limitado tirón para captar visitantes. Algunos partidos mostraron su temor a que la fórmula fuera un mero coladero de algunos promotores para engordar sus ganancias toda vez que este tipo de pisos se pueden levantar en suelo tercio, más barato. Ahora EL CORREO ha comprobado que una inmobiliaria vende apartamentos turísticos asegurando a sus clientes que pueden ocuparlos todo el año, sin restricciones, como si fueran libres. La Administración debe velar porque no se consume el fraude.