En un país democrático, todos somos iguales ante la ley. También es de un país democrático la división de poderes, cada uno de ellos independiente de los otros por mandato constitucional. El otro día se celebró en Bilbao una manifestación convocada por el Gobierno vasco en apoyo al lehendakari porque los jueces han decidido imputarle por reunirse con la ilegalizada Batasuna. Se trata de un hecho sin precedentes que sólo busca presionar a los jueces. Lo que trasluce es que no se tolera la independencia de los jueces. Se da el mensaje de que el Poder Judicial tiene que estar al dictado del Ejecutivo. Es una nueva vuelta de tuerca del nacionalismo para imponer sus tesis despreciando incluso al estado democrático que todos contribuimos a consolidar y que, por tanto, todos debemos respetar.