El pasado domingo el Lagun Aro volvió a dar muestras de vulnerabilidad. En esta ocasión fue el Etosa el que volvió a poner en evidencia muchos de los males que acechan a los de Vidorreta lejos de La Casilla. Fred Weis es incapaz de explicar la transformación que sufren a domicilio. Lo que sí tiene claro es que están a tiempo de «buscar soluciones para paliar la falta de triunfos fuera» y que el parón liguero por la Copa servirá además «para recargar baterías y llegar con otro espíritu» a la fase decisiva de la Liga.
El pívot francés, que ayer estuvo en los micrófonos de Punto Radio, considera que hay que pensar en positivo, «tranquilizarnos» y preparar «un partido muy importante como el que tendremos contra el Bruesa. Un choque en el que hay que ganar o ganar», sentenció.
A pesar de los malos resultados a domicilio, el galo aseguró que en la plantilla «no existe preocupación, porque hemos demostrado que podemos jugar bien». También matizó que desde hace tres semanas están tratando de jugar «con pases más elaborados, y necesitamos tiempo para asimilarlo. Hay que buscar la forma de estar más juntos, sin depender de uno o dos hombres», añadió. El 2,17 del equipo vizcaíno defendió además la labor que realizan los bases «porque en muchas ocasiones cuando no encuentran el pase es porque el resto de compañeros no se mueve a tiempo».
Es uno de los jugadores de la escuadra bilbaína con más minutos en cancha, y comenzó la Liga tras llegar del Mundial con su selección. Esta circunstancia ha comenzado a pasarle factura y ayer reconoció que «en las últimas dos o tres semanas», ha notado un bajón físico. «He hablado con el fisioterapeuta y me ha dicho que es normal». Un problema en uno de sus dedos también provocó que durante algunos partidos jugara con dolor. Ahora ya no le molesta, aunque las secuelas en su primera falange son notables. «Está torcida, pero ya habrá tiempo de arreglarla».
Weis también habló de su anterior etapa en otros equipos y reconoció que antes de recalar en el Lagun Aro pasó un año muy malo en el Unicaja, con Scariolo en el banquillo. «Llegaba de jugar 35 minutos en Limoges y pasé a jugar 5, sin ninguna explicación. Esa temporada me marcó mucho», apuntó. Luego llegó a Bilbao y recuperó el protagonismo, una circunstancia por la que siempre estará agradecido. «Me siento muy bien aquí, y hasta que el club quiera me voy a quedar y ayudaré al equipo en lo que pueda».