Por fin comienza el morbo. Llega la Copa, la competición más imprevisible, y por eso mismo, tan atractiva para el espectador. Están todos los que son, porque aunque la clasificación fue hace tres semanas ésta se ha confirmado y ninguno de los invitados a la fiesta ha salido de ella.
Todos presentan activos ganadores. Unos acuden con más frescura que otros, pero nada de esto se notará en la competición y, como siempre, al más favorito le costará demostrarlo.
El TAU llega con un balance numérico excelente. De 20 partidos en ACB y 14 europeos, 28 victorias. Y aunque ha soportado de forma excelente las bajas (no olvidemos las de Scola, Erdogan, Splitter, Planinic, House ), lo paga evidentemente en frescura. Y se le ha notado más en los últimos encuentros de Liga con equipos de la zona media. Pero no son más que derrotas circunstanciales, el peaje que cada año pagan los equipos involucrados en Europa cuando juegan contra rivales de una sola competición que pueden preparar con mimo y tiempo ese partido. No es sólo un problema de los vitorianos. Seguro que los baskonistas, con la perspectiva de toda una semana para pensar exclusivamente en la Copa, se oxigenarán.
Velimir Perasovic dirige un equipo fiable que desde septiembre ha ofrecido un bagaje de recursos colectivos importante y variado, lo que le ha permitido activar un ritmo de juego muy activo en defensa y en ataque. En él se han conjugado tanto la eficacia como la brillantez de sus individualidades. Sin duda, de este ritmo proviene su porcentaje de victorias, superior al 80 por ciento.
No parece que sea éste el momento de desconfiar. El equipo presenta una buena batería de recursos colectivos, individualidades muy capaces de asumir y decidir (Scola, Rakocevic, Erdogan, Prigio-ni... ), un entrenador que, hasta el momento, aporta ambición y coherencia -virtudes claves en estos retos-, un banquillo que da tanto como los titulares, experiencia por todos lados, ambición y carácter. ¿Qué más se le puede pedir? ¿Afición? Pues eso también; no estará solo.
Si levantamos la vista y observamos al resto, comprobaremos que el grupo general de competidores no ofrece, a simple vista, más que los vitorianos. Quizás la baja de Planinic y la incógnita de House rebajen la bonanza baskonista, pero no hasta el caso de dudar de sus opciones.
Para llegar a la final, casualidades de la vida, tendrá que eliminar a Caja San Fernando y Real Madrid, dos de los seis equipos que le han ganado. Y no me parece que sea fácil ganarle al TAU dos veces seguidas. Porque, hasta ahora, al Baskonia hay que ganarle; él no suele perder.
TAU y Joventut han ofrecido las páginas más vistosas del año; Real Madrid y Akasvayu, las más sobrias y eficaces; Barcelona y Unicaja, las más decepcionantes y San Fernando y Gran Canaria, las más sorpresivas. Pero todos pueden cambiar la inercia de los hechos. Es la Copa.