-¿Cómo ve al Athletic?
-Tiene momentos. Momentos de gran incertidumbre, como los del principio de temporada. En torno a ellos se crea un debate profundo, pero con el tiempo ha recuperado la guía y de esa forma han regresado el juego y los resultados.
-¿Cuál ha sido la aportación de Mané?
-Recuperar las constantes para que el equipo ofrezca una garantía en el campo. A partir de ahí, el equipo va bien, pese a la derrota ante el Betis. El equipo da la pinta de que se salva sin problemas. Yo, de todas formas, nunca lo había dudado.
-¿Nunca? ¿Ni en los peores momentos?
-Nunca he tenido la menor duda. El Athletic tiene mucha fuerza, mucha capacidad para superar las dificultades. A lo largo de su historia ha tenido momentos de dificultad que siempre ha resuelto, aunque haya más dificultades y competencia.
-Usted trajo a Iraola al Athletic. ¿Vaya acierto!
-Fuimos Ernesto (Valverde) y yo a verle con el Antiguoko y lo fichamos. Es un grandísimo jugador. Es muy inteligente. Puede jugar en cualquier posición. Ya de juvenil era el jugador que mejor cogía los ejercicios, que mejor entendía las situaciones. No hacía falta repetirle las cosas. Es un jugador muy valioso. Es futbolista de arriba a abajo. Entiende el juego y siempre toma las decisiones correctas.
-Llorente, en cambio, tarda más en explotar. ¿Qué le sucede?
-Tiene que madurar. En el Athletic tiene a Urzaiz y a Aduriz por delante. Eso le hace difícil jugar. Pero es un futbolista con un tremendo margen de maniobra y capaz de hacer cosas que a otros jugadores les cuesta. Está en pleno proceso de formación porque le falta madurez y endurecerse. De todas formas, es capaz de hacer cosas magníficas porque tiene talento. La jugada que hizo ante el Zaragoza, en la asistencia a Yeste, o una muy parecida en el derbi, con tiro final de Iraola, definen lo que es ese jugador.
-¿Cómo analiza la evolución de Yeste?
-Ha dado un salto de madurez. Ahora puede estar un poco más bajo porque jugadores como él dependen mucho de la inspiración. Cada día está más comprometido con lo que es el club, la entidad.
-Sin embargo, San Mamés le silbó ante el Betis.
-Es una situación que se produce con él en algún partido de todas las ligas. Es un jugador de talento y el talento no se puede programar. Mi diagnóstico sobre él sigue en pie: cada año está más centrado y comprometido con el club.
-De los más jóvenes, ¿cuál es la principal sorpresa?
-La aparición de Garmendia, que poco a poco va entrando. Es un jugador que posee fútbol, intuición. Tiene que fortalecerse. Me gustan también Ustaritz, Amorebieta... Jugadores que no tienen mucha experiencia, pero de calidad. El Athletic, sobre todo, tiene potencial.
-¿Esperaba el rendimiento de Murillo como medio centro?
-Es, sobre todo, rapidísimo a la hora de tomar decisiones. En los balones divididos es una bala. Eso le permite llegar a todos los sitios. Es un tapón defensivo muy bueno y además mantiene el puesto siempre.
-¿Qué le viene por debajo al Athletic en su cantera?
-Hay una buena generación del 90, los chicos que ahora son juveniles. Tiene mucha capacidad. Hay promociones mejores y peores, pero es cuestión de creer y no dudar.
-¿Percibe las dudas?
-En muchos momentos se critica demasiado al trabajo de cantera de Lezama. Es una crítica fácil. Cuando el equipo va mal, Lezama trabaja mal. Ahora que las cosas van poco a poco mejor, nadie se acuerda de Lezama. Todo es mejorable, pero Lezama no trabaja mal. Es muy fácil criticar desde fuera, desde el desconocimiento. El núcleo, lo fundamental de Lezama, no hay que moverlo mucho. Lo que hay que hacer es captar bien y darle carácter al jugador, procurar hacerle competitivo.
-¿Le salen las cuentas para la salvación de la Real?
-Es una situación muy delicada. Está perdiendo la cohesión interna que le aportaba un grupo mayoritario de chicos de la casa. Hay demasiado movimiento, demasiados jugadores. Al final, el entrenador no sabe ni lo que tiene. Tantos extranjeros son un riesgo tremendo. Lo que deben hacer es mirar de nuevo a la cantera. En el tiempo que estuve trabajando allí, dimos paso a nueve chicos de la cantera. El club debe volver por ese camino. Ésa es la cuestión. Tener una guía clara a seguir y no desviarse. Su porvenir depende de lo que suceda este mes de febrero. Lotina ha llegado con ganas de mejorar, pero resulta que no mejoras y que la espiral negativa sigue hacia abajo. Es una situación muy comprometida, pero tengo confianza en que consiga salir de esa zona tan peligrosa.