El Liverpool nació como consecuencia de un acto de avaricia. Y ecos de aquello le han llegado esta semana a Rafael Benítez, que se quejó, tras el empate a cero en Anfield Road, el pasado sábado, de que los 'clubs pequeños', como el Everton, se cierran atrás, le taponan el tráfico, y así no hay manera y sobre todo se empata.
A Benítez, a quien ni siquiera el inglés titubeante le sirvió de disculpa por llamar a sus íntimos enemigos un 'small club', un club pequeño, le han recordado durante unos días que el Liverpool es una creación artificial, el invento de un avaro cuando la gente del Everton Football Club se hartó de sus maneras.
Se llamaba John Houlding y era cervecero y miembro de la Orden de Orange, defensora de la supremacía protestante. Era también miembro del partido conservador y llegó a ser alcalde. Él alquilaba el campo de Anfield a otro hombre de negocios y se lo realquilaba al Everton, fundado por una iglesia metodista local.
Cuando intentó subir la renta, en 1892, los de Everton se marcharon a otro campo, en Goodison Park. Y Houlding, con un campo de fútbol ahora vacío, formó un equipo con profesionales escoceses. Lo llamó inicialmente Everton, pero no le dejaron seguir. Y lo llamó finalmente el Liverpool Football Club.
Que, ayer, hacia el mediodía, fue vendido a George Gillett y Tom Hicks, dos multimillonarios americanos que se conocen de chequear sus nombres en la lista Forbes de hombres más ricos del mundo y de los choques entre los clubs de los que son dueños respectivos: los afrancesados Montreal Canadiens y los Dallas Stars en la Liga NHL de hockey sobre hielo.
Gillett se educó en colegios católicos, como miles de seguidores del Liverpool, y el otro, Hicks, es protestante del sur, financiador entre otras cosas de las campañas electorales de George W. Bush. Se unieron para batir en el último metro el intento de comprar el club por un multimillonario de Dubai, que dicen que era hincha.
60 millones para fichajes
La operación de compra suma 331 millones de euros y los nuevos propietarios dicen que pondrán otros 303 millones para construir el nuevo estadio, cuyas obras comenzarán en una semana. Dicen que a Benítez le darán unos sesenta millones de euros para que compre jugadores. ¿Un club grande?
El Liverpool es el tercer club de la Premiership comprado por empresarios americanos, tras Manchester United y Aston Villa. Quieren hacer dinero con el jugoso nuevo contrato de la Premier con la televisión. Para tranquilizar a la parroquia ahora indígena de Anfield, mantienen a David Moores, el accionista mayoritario, como presidente honorífico, y a Rick Parry, como jefe ejecutivo.