La directiva del Mirandés está satisfecha por el efecto que han causado los cinco refuerzos del mercado invernal en la plantilla: el lateral zurdo Jon Gebara, los defensas centrales polivalentes Íñigo Marín y Ateca, el interior izquierdo Sergio Hernández y el delantero Alberto.
Los responsables del club se reunieron durante la noche del lunes, por primera vez desde que el Área Deportiva cerró el capítulo de fichajes el miércoles pasado, y mostraron su satisfacción por el trabajo realizado. «Estamos contentos, al menos por ahora. Hay más jugadores y, por lo tanto, más presión entre ellos. La consecuencia es que existe una mayor competitividad en la plantilla para ganarse el puesto», declaró ayer José Ignacio Castillo a este diario.
Portería a cero
El portavoz de la entidad rojilla estimó que las incorporaciones no sólo han equilibrado demarcaciones del equipo que estaban descompensadas, sino que «significan que el entrenador podrá realizar muchas más combinaciones tácticas que antes».
A pesar de que es pronto aún para calibrar el rendimiento que puedan ofrecer los nuevos fichajes, Castillo apuntó que los primeros efectos se pudieron comprobar durante el partido del domingo pasado ante la Hullera. «Era fundamental mantener la portería a cero para ganar confianza. Daba lo mismo vencer por 0-1 que por 0-3 porque lo verdaderamente importante era que no encajáramos goles», recalcó.
Por otra parte, el directivo del Mirandés se refirió a los dos próximos encuentros ligueros que afrontará el equipo como local ante el Benavente y Norma. Compromisos a los que otorgó «gran importancia».
«Podemos sumar seis puntos de forma consecutiva en Anduva y eso significaría meter presión a nuestros inmediatos perseguidores en la tabla, a los que aventajamos ya en tres», recordó. «Sería determinante para no llegar forzados a Aranda de Duero, aunque el partido de la Arandina» -añadió- «será igual de complicado para los dos».