Miércoles, 7 de febrero de 2007
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POLÍTICA

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Un documento de ETA cifra en medio millar sus activistas, según la Policía gala
Los efectivos permanecen estabilizados, con ligera tendencia a la baja, desde mediados de los ochenta La banda robó más vehículos en Francia en 2006 que en los dos años anteriores pese a los nueve meses de alto el fuego
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Los expertos antiterroristas franceses cifran en algo más de medio millar los militantes activos de ETA, una cantidad que se mantiene estabilizada con una ligera tendencia a la baja desde mediados de los años 1980. El dato, fruto del contraste entre censos internos de militantes confiscados en 1987 y 2002, fue dado a conocer ayer en París en una comparecencia judicial por el comandante de policía Jean Pargade, jefe del 'grupo vasco' en la Subdirección Antiterrorista de la Dirección Central de la Policía Judicial francesa (SDAT).

En una declaración bajo juramento, Pargade aprovechó su intervención como testigo de la acusación en el proceso que se sigue actualmente a siete presos de ETA para reiterar un dato que ya había mencionado de pasada en otro juicio a etarras celebrado en París el pasado noviembre. Entonces dijo que, según un documento incautado en 2002, los efectivos de la organización eran 517, cifra que en Madrid fue tildada de «exagerada» mientras el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, objetaba que es «sencillamente imposible» hacer un cálculo «con exactitud».

Esta vez el mando galo, que desde 1995 se dedica a la lucha contra ETA, detalló que esa cantidad figura en un 'inventario de efectivos' elaborado en setiembre de 2002 por el ex jefe militar Jon Olarra Guridi, 'Otsagi', y hallado tres meses después en el refugio que ocupaba en Tarbes (suroeste de Francia) su supuesto sucesor interino Ibon Fernández Iradi, 'Susper'. Pormenorizó que ese contingente global incluye al conjunto de los clandestinos de la totalidad de los aparatos, incluidos los miembros de los comandos, y a todos los colaboradores, también los 'legales' (no fichados) que operan en España.

El responsable policial contextualizó ese censo de 2002 con la lista de 563 etarras descubierta quince años antes, el 30 de setiembre de 1987, en la localidad fronteriza de Saint Pée sur Nivelle. Aquel hallazgo dio pie a la mayor redada practicada nunca contra las bases de repliegue de ETA en Francia y las tramas encubridoras.

Dos millones al año

Pargade, de 54 años, expuso que el aparato financiero maneja un presupuesto de funcionamiento para la organización que ronda los dos millones de euros al año, según se desprende de la contabilidad intervenida en octubre de 2004 a Marixol Iparragirre, 'Anboto', entonces presunta tesorera. También reveló que los etarras sustrajeron en 2006 unos 60 vehículos en Francia, cifra superior a los 50 robos registrados en 2005 y a los 40 de 2004, a pesar de incluir en el ejercicio nueve meses de alto el fuego permanente.

Su colega en la SDAT, el comandante Jérôme Broglio, concretó las funciones atribuidas a los siete presos juzgados cuando fueron detenidos en Auch en diciembre de 2001. Explicó que Iñaki Lizundia, Nerea Garaizar y Gabriel Sáez formaban una célula de recogida y centralización de información sobre objetivos potenciales denominada 'Edurne'. Uno de los supuestos frutos de su labor es un sobre intervenido con fichas de miembros del Opus Dei sujetos a extorsión económica.

Broglio, de 41 años, afirmó que Lorentxa Beyrie era una agente de enlace de la jefatura militar encargada del alquiler de viviendas y locales. Como ejemplo de la facilidad con la que desempeñaba la misión señaló que llegó a acudir al Palacio de Justicia de Toulouse para alquilar en persona un garaje a una juez de instrucción a la que pagó en metálico por adelantado.

El testigo policial situó desde 1999 en el aparato de formación a Juan Ramón Lete y José Ramón Karasatorre, este último especializado en «enseñar el funcionamiento de las bombas-lapa». Aintzane Orkolaga sería una de sus alumnos, a los que conducían a las academias con gafas opacas para evitar su localización y debían cumplir estrictas medidas de seguridad. «Llevo 52 días sin dejar la casa y tengo que estudiar sin hacer ruido ni mirar por la ventana», le escribía a una amiga la aspirante a ser «un obrero más en la construcción del País Vasco».

 
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