Con la lógica salvedad del PP y la de Ciutadans, el resto de las fuerzas catalanas criticaron la recusación de Pablo Pérez Tremps, en la que ven una amenaza para el futuro del Estatuto. Entre quienes dieron la voz de alarma destaca el presidente de la Generalitat, José Montilla, que acusó al PP de «instrumentalizar» la labor del Constitucio- nal para «ganar en los tribunales la batalla contra el Estatuto que no pudo ganar en las urnas ni en las Cortes».
El líder de CiU, Artur Mas, denunció la «politización» del tribunal y expresó su confianza en que los magistrados sean conscientes de la decisión que van a adoptar sobre los recursos. «Si el Estatut embarranca», advirtió, las relaciones de Cataluña con el resto del Estado entrarán en «una situación complicada».
Por parte de ERC, el portavoz parlamentario, Joan Ridao, dio por seguro que la recusación de Pérez Tremps dejará el Estatuto «en vía muer- ta», salvo que «se produzca alguna eventualidad que haga posible la sustitución» del magistrado. Su compañero de filas y presidente del Parlament, Ernest Benach, auguró «un conflicto grave» si se modifica de nuevo el Estatut.
Para el portavoz de IU-ICV en el Congreso, Joan Herrera, «lo razonable» tras el «golpe de mano» del PP en el Constitucional sería que Pérez Tremps renunciara y el Gobierno le sustituyera para restablecer el equilibrio.