Jueves, 8 de febrero de 2007
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CULTURA

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El Ararteko da con el cuadro de Mike Nedo
El grupo que logró colgar una pintura en el Guggenheim encuentra su obra en un juzgado de Bilbao
El Ararteko da con el cuadro de Mike Nedo
RECUPERADO. El cuadro es sostenido por un miembro del grupo en presencia de un funcionario en el depósito de los juzgados.
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CRONOLOGÍA
21 enero 2003: dos individuos intriducen de 'estrangis' y cuelgan un cuadro extraño en el Guggenheim.

6-2-2003: el autor, el colectivo Mike Nedo, lo da a conocer a través de un vídeo en Bilbovisión.

21-3-2003: El director del museo comparece en JJ. AA. de Vizcaya; ha reforzado la vigilancia y presentado denuncia, que al final decae.

12-15 abril 2006: el grupo, que había vuelto a entrar en el museo para pedir la obra, colocando un póster en el atrio, organiza una muestra con el papeleo de la búsqueda del cuadro.

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El famoso cuadro colgado 'de estrangis' en una sala del Guggenheim Bilbao hace cuatro años -única obra conocida de un artista imaginario, que lo buscaba desde entonces por comisarías y juzgados-, ha aparecido por fin. Mike Nedo, nombre de un grupo de agitadores culturales, acudió al Ararteko o Defensor del Pueblo Vasco, quien con la colaboración de la Ertzaintza ha encontrado en un juzgado de Bilbao esta pequeña pintura de un corazón que se expande en espiral como el Guggenheim de la Quinta Avenida, y que, desde este punto de vista, encerraría en realidad una especie de osada declaración de amor de consecuencias inagotables.

El Guggenheim Bilbao la tuvo colgada, bajo el título de 'Torbellino de amor', el 21 de enero de 2003, entre dos y cuatro horas, al final de su sala mayor, junto al iglú de cristal del padre del 'arte pobre' Mario Merz, como si fuera de su colección.

A nadie extrañó especialmente hasta que algún vigilante detectó la intromisión artística, realizada por dos individuos -un chico y un chica- que pronto fueron identificados por las imágenes de ese día en el sistema de videovigilancia del centro. El hipotético artista reivindicó la acción en un vídeo propio enviado a Bilbovisión.

El Guggenheim, donde el asunto no sentó nada bien porque puso en solfa su sistema de seguridad -lo que generó una discusión en Juntas Generales- acabó presentando denuncia contra los intrusos.

De lo civil a lo penal

La Ertzaintza dio traslado de la obra al juzgado de instrucción número 1 de la Audiencia de Vizcaya, que no halló finalmente razón suficiente para el encausamiento, ni tampoco el cuadro entre las posibles pruebas de cargo. Hace poco sus propietarios llegaron a creer que había aparecido en el juzgado número 3; y finalmente la obra ha sido encontrada en el juzgado número 7 de lo Penal, incluida por error entre la documentación del atraco a una caja de ahorros.

La oficina del Ararteko confirmaba ayer este curioso punto y seguido de una acción artística con la que el grupo pretendía demostrar, con ironía, que «cualquiera puede ser un gran artista, como cualquiera puede ser un gran amante», y que «cualquier cosa en arte puede ser importante si se difunde de forma adecuada».

Un portavoz del colectivo, que agrupa a algunos escritores, cineastas, diseñadores y actores, se mostraba feliz, tanto por el hallazgo como por el surrealista trajín del cuadro. El papeleo generado ya les dio pie a organizar una exposición en la efímera Mike Nedo Andra Mari Gallery, en la calle Santa María, en el Casco Viejo de Bilbao y en plena Semana Santa de 2006, como reflejo del 'viacrucis' burocrático que vivían.

La recuperación de la obra daría lugar a la lógica exposición; en su momento querían haberla presentado con el vídeo y las fotos de la acción en «un importante museo de Madrid» que no nombraron.

«Aún no sabemos qué hacer, no está claro si hemos dado un paso adelante o un paso atrás, porque del trabajo conceptual con la documentación, hemos vuelto al antiguo arte objetual», comentaba el portavoz, quien permanece en el anonimato en favor del grupo. Admitía, eso sí, que la historia del cuadro que el Guggenheim rechazó se ha convertido en el 'leit motiv' del colectivo: «Gracias a él seguimos aquí, juntos y con ganas de seguir dando guerra».

 
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