Jueves, 8 de febrero de 2007
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CULTURA

A PROPÓSITO
Coche azul
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Una noticia para ser estudiada en profundidad: una joven opositora a la Sanidad pública de una comunidad autónoma lleva encerrada trece días en un coche azul, un Fiat perfectamente aparcado en la calle. A la chica del coche azul lo único que se la ve hacer es estudiar, estudiar y estudiar, claro que no en casa ni en la biblioteca sino en el interior del coche azul. Dentro, está manejando el ordenador ajena a los transeúntes, sorda al bullicio exterior; horas y horas memorizando textos rodeada de apuntes y libros esparcidos por el automóvil. Estudiando para aprobar la oposición. Casi dos semanas han pasado sin moverse el coche azul del mismo sitio y la opositora, sin mover un pelo ante la extrañeza suscitada tras los cristales del coche azul, prosigue en su afán estudioso indiferente a la curiosidad, en primer lugar de los vecinos, consternados porque aguantó la muchacha del coche azul la friolera de varias jornadas gélidas y hubo noches heladoras que no la hicieron desistir de su ahínco en hincar los codos a la luz de una farola.

El coche azul pasó a convertirse en raro fenómeno, un enigma a resolver, un caso extraño a investigar incluso por las autoridades y en un hecho inusual que también movilizó a conciencias solidarias que acudieron al coche azul a ofrecer ayuda a la muchacha estudiosa en demasía, de «empollona adicta» ya ha la han calificado. Agentes de la Guardia Civil, de la Policía municipal y trabajadores sociales del Ayuntamiento se acercaron al coche azul para ofrecer sus servicios e interesarse por la rara muchacha que se pasa de estudiosa y sólo abandona el vehículo alguna vez, andando, y quién sabe adónde irá. ¿Comerá?, ¿correrá peligro su salud? ¿tendrá familia? La impertérrita propietaria del inmóvil coche azul no responde. Todos quieren hablar con ella sin que a ella le interese. No pide ayuda pues considera que no es menester. Pero todos ven desmesura en su afán de estudio y se mueve Roma con Santiago para ayudarla. ¿En qué? ¿En qué se diferenciará la opositora del coche azul de los que duermen entre cartones al sereno en una acera y sin embargo pasamos a su lado sin verlos siquiera?

 
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