Esta tarde se alza el telón en Málaga de la competición más intensa y, posiblemente, más emocionante del baloncesto nacional y, también, una de las de mayor repercusión internacional. No en vano, aglutina a cuatro equipos del Top 16 de la Euroliga -TAU (actual campeón de Copa), Barcelona, Unicaja y DKV Joventut-, aunque, curiosamente, la vitola de favorito parece recaer en uno que no disputa el máximo torneo continental, el Real Madrid, flamante líder de la ACB. Pero la Copa del Rey está siempre abierta a las sorpresas, capítulo en el que entrarían los dos 'tapados' de la presente edición, Caja San Fernando y Gran Canaria. Y, en menor medida, Akasvayu.
Lo que está asegurado es el espectáculo. No sólo por el alto nivel de los equipos participantes, los ocho mejores hasta la fecha en la ACB, sin ningún invitado por debajo de esa posición, sino por la enorme calidad individual que todas las plantillas atesoran en sus filas. Bullock, Scola, Navarro, Rudy, Marinovic, Santiago, Alexander... Bajo la atenta mirada de los ojeadores de la NBA, hasta ocho campeones del mundo desplegarán sus mejores virtudes sobre el parqué del Martín Carpena, una instalación moderna que albergará cuatro días de puro disfrute para todos los amantes del baloncesto. Porque la Copa, fundamentalmente, es eso. Y las ocho aficiones también tienen mucho que decir en Málaga.
Que la subasta de la corona copera se presenta más abierta que nunca se ha convertido en el tópico que llena las horas previas de cada edición. Si además alguno de los grandes candidatos avanza a trompicones y corroído por las dudas, la sensación de un final abierto cobra más fuerza que nunca. El TAU, vigente campeón, cumple con este requisito al pie de la letra. El retroceso en sus argumentos baloncestísticos, unido al goteo de lesiones, han instalado un hondo sentimiento de preocupación en el club vitoriano y su entorno. Este equipo de lustrosos nombres y potencial de primera será escrutado con lupa.
Más difícil todavía
La formación liderada por Velimir Perasovic se enfrenta a otro desafío casi descartado por extraño. En caso de ceñirse la corona en Málaga este domingo rompería un maleficio que dura ya diecinueve años. Es decir, se convertiría en el primer equipo que revalida este título de cocción rápida desde el lejano 1988. El más difícil todavía. El TAU se ha erigido en el 'rey de copas' de la última década. A pesar de sus últimos vahídos, su hoja de presentación en esta edición inspira como mínimo un sentimiento de respeto: cuatro títulos más una final perdida. ¿Llegará la sexta estrella en Málaga? Es la pregunta del millón.