Venía siendo uno de los fijos en las alineaciones de Miguel Sola, hasta se cayó de las mismas, el 10 de diciembre pasado, en beneficio de Mata. «Imagino que el entrenador pensaba que estaba mejor mi compañero o quería probar alguna otra opción», manifestó ayer Núñez a EL CORREO antes de confirmar que Miguel Sola no le dio explicación alguna sobre su paso a la suplencia. «Pero tampoco se la pedí cuando apostaba por mí de inicio», precisó.
El centrocampista defensivo volvió a la titularidad en el partido del domingo pasado contra la Hullera, en León, después de seis jornadas relegado al banquillo. Regreso que coincidió con la contundente derrota que había encajado el Mirandés por 1-3 frente al Bembibre, una semana antes, en Anduva. En los tres encuentros anteriores contra la Gimnástica Segoviana (2-2), Salamanca B (1-1) y Ponferradina B (2-3), había recibido otros cinco tantos.
«La verdad es que estábamos encajando goles con mucha facilidad. No es un problema exclusivo de la defensa, sino de todas las líneas, que no defienden en bloque. Y para confeccionar un equipo, hay que partir de atrás. Siendo serios y no recibiendo goles, puedes jugar mejor o peor; pero dispondrás siempre de alguna ocasión para marcar, y más si eres superior en calidad al contrario», valoró Núñez.
Perder el sitio
Sin embargo, los rojillos no consiguieron enderezar su fragilidad en la zaga hasta el domingo pasado, cuando ganaron al penúltimo clasificado por 0-2. «El Mirandés ha carecido de continuidad defensiva durante los noventa minutos en muchos partidos. Ha habido encuentros en los que hemos trabajado todos; pero el equipo se ha roto atrás en otros, sin razón aparente. Igual, tenemos media hora muy buena y luego perdemos el sitio, que suele coincidir con que el rival dispone de una oportunidad y la 'enchufa'», constató.
El medio está convencido de que única forma de poder freno a esas situaciones es siendo constante en tareas de contención y asegura que la plantilla ha reflexionado sobre la facilidad con que venía encajando goles.
«Todos debemos estar centrados y atentos durante los noventa minutos. Una derrota en casa, como la del Bembibre, escuece siempre. Nos sirvió para reflexionar y para que todos dijéramos que no se podía volver a repetir. Igual, perder ese partido no nos vino tan mal. Además, recibir tres goles en tu feudo, para un equipo que quiere estar arriba, no es lógico», recalcó.
El medio burgalés estima que el mazazo sufrido ante a un adversario directo en la carrera hacia el 'play off', como el berciano, debe suponer el punto de inflexión en la conciencia defensiva del equipo de Anduva.
«Vamos a partir de la base de no encajar goles y, sin precipitarnos, aprovechar alguna de las ocasiones que disponemos en todos los encuentros. Debemos mantener esa línea en los próximos partidos para ganar confianza. Luego, estaremos más sueltos y seguro que las cosas nos salen mejor», manifestó Núñez. «Es algo que hemos hablado entre los componentes de la plantilla porque» -añadió- «pensamos que era necesario implicarnos y hacerlo».