Pitu lo estaba pasando mal. El centrocampista logroñés es uno de esos futbolistas que no se sienten cómodos en el banquillo. Han nacido para jugar y ser importantes en su equipo, y en la primera parte de la liga en el Logroñés CF no lo estaba siendo. Apenas contaba con la confianza de Balta, técnico del conjunto rojiblanco, que dio galones de titularidad indiscutible a hombres como Isach, Cristian, Luismi Loro o el propio David Marcos, olvidándose del centrocampista riojano. Y en este rol de subalterno, Pitu se encontraba fuera de lugar. Había llegado el momento de hacer efectivo el plan B.
Así que el 31 de enero -día de cierre en el mercado de invierno- vio la posibilidad de cambiar de aires y no dejó pasar la oportunidad. Una llamada de la directiva del Fundación le abrió el camino a un nuevo proyecto deportivo que trata de consumar de una vez por todas el tan anhelado ascenso a Segunda B tras dos años de fiascos en el último momento, en los 'play offs' de ascenso.
«Creo que tenemos un buen equipo para lograr el objetivo marcado», confiesa Pitu, que además de este motivo, tuvo en cuenta otros para tomar la decisión de fichar por el conjunto blanquirrojo: «Conozco a gran parte de la plantilla, el proyecto es interesante, se quiere lograr un ascenso y encima me va a permitir jugar más minutos de los que tenía en el Logroñés CF».
De hecho, el domingo pasado Pitu volvió a sentirse futbolista cuando saltó al campo en sustitución de Javi Adán. «Jugué la segunda parte en Rincón de Soto y por fin volví a ser un jugador de fútbol. Era duro entrenar toda la semana para luego no jugar el domingo». Sus sensaciones fueron contradictorias. «En principio me sentí cómodo, pero falto de ritmo porque las últimas semanas en el Logroñés CF no pude entrenarme por culpa de una lesión. Sin embargo, tuve el tiempo suficiente para comprobar que el ritmo en Tercera es más bajo que en Segunda B».
«Ayudar lo que pueda»
Y para darse cuenta de otro detalle relevante: «Es cierto que me dieron muchas patadas. Y a diferencia con la categoría superior, lo cierto es que algunas de ellas me dieron la sensación de que eran queriendo». Pitu ya ha probado la dureza de la Tercera división en sólo 45 minutos. A pesar de las patadas y de la falta de ritmo, el centrocampista dio muestras de lo que puede aportar a este equipo. «Ayudaré en lo que pueda y trataré de cumplir en lo que mejor sé hacer», que no es otra cosa que robar una infinidad de balones en el centro del campo y ser siempre un punto a apoyo importante en la salida de balón de su equipo. En Rincón cumplió.
Otra de las diferencias con la Segunda B es que «se entrena menos. Lo hacemos bien, pero en el Logroñés CF había sesiones dobles que aquí son imposibles». Aun así, «no lo considero un paso atrás, sólo quiero jugar de nuevo».