Amnistía Internacional (AI) no apadrinará a Iñaki de Juana Chaos. La organización pro derechos humanos ha rechazado una petición formulada en este sentido por representantes del preso de ETA, que hoy cumple 94 días en huelga de hambre, porque no considera como presos de conciencia a quienes practican o abogan por la violencia.
AI tampoco ve motivos para emitir pronunciamiento alguno con respecto al ayuno que lleva a cabo como medida de presión el antiguo jefe del 'comando Madrid', y que cataloga como un derecho individual. Asimismo, no entra a valorar la decisión de la Audiencia Nacional de no autorizar la atenuación de la pena del preso por medio de un arresto domiciliario. En cuanto al hecho de que De Juana fuera condenado por amenazas terroristas por dos artículos publicados en 'Gara', Amnistía Internacional se limita a declarar que «sigue el caso con interés», a la espera de que, el lunes de la próxima semana, el Tribunal Supremo se pronuncie sobre el caso.
Con la decisión de AI de no adoptar a De Juana como preso de conciencia, el entorno del recluso sufre un fuerte revés en el intento de dar cobertura internacional a sus demandas. La respuesta facilitada por la organización pro derechos humanos a representantes del preso trascendió ayer, apenas dos días después de que el diario inglés 'The Times' publicara una entrevista realizada por escrito con el propio De Juana e ilustrada con una fotografía que ponía de relieve el deterioro físico que presenta después de tres meses en huelga de hambre.
En una carta con fecha del pasado lunes y firmada por David Diaz-Jogeix, director adjunto del Departamento de Europa y Asia Central en el Secretariado Internacional de esta organización, con sede en Londres, AI enumera las razones por las que apadrina presos en todo el mundo desde hace más de 40 años -políticas, religiosas, por orientación sexual o nacionalidad- y añade que lo hace «siempre que esa persona no haya recurrido a la violencia ni propugnado su uso o incitado al odio».
En este sentido, la carta recuerda que De Juana «fue condenado en 1987 por su participación en diversos atentados que costaron la vida a 25 personas. Por lo tanto, en conformidad con nuestro mandato, la organización no puede considerarlo como preso de conciencia debido a sus vínculos con estos actos de violencia».
En otro de los párrafos de su escrito, AI explica que «no tiene una posición ante la decisión propia de un preso de rechazar alimentarse, ya que lo considera un derecho individual». Asimismo, aclara que no considera una vulneración de sus derechos humanos la alimentación forzosa «siempre que se realice con el máximo respeto a la dignidad del preso». Más adelante apunta que no ve «indicios de que existan tales malos tratos» en este caso.
No son fichas
AI recuerda que «dentro de las convenciones internacionales de derechos humanos no existe derecho al arresto domiciliario», aunque declara que «apoyaría la demanda de cualquier preso de cumplir su condena en lo posible en un lugar de detención o prisión situado a una distancia razonable de su lugar de residencia habitual».
AI ya se expresó en agosto y en noviembre sobre los derechos humanos en España en el marco de lo que definía como 'conversaciones de paz' en el País Vasco. La organización decía que esos derechos «deben aplicarse sin consideraciones políticas y no deben usarse como fichas de negociación».
En noviembre, pidió a ETA «un fin completo e irreversible» de hostigamientos, amenazas, extorsión económica y 'otros actos de violencia e intimidación'. Al mismo tiempo, solicitó al Gobierno que aboliera el tiempo de incomunicación de los detenidos y pusiera fin a la dispersión penitenciaria.