La futura Ley del Alcohol nacerá del consenso. Ese es el compromiso expreso del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Lo hizo público en la misma jornada en la que médicos y científicos alertaron sobre los graves riesgos para la salud que entraña el consumo de alcohol para los menores y respaldaron con un manifiesto la política de Sanidad contra el consumo entre los más jóvenes. Y el mismo día en que cerveceros y sidreros reclamaban para sus productos el mismo trato que el vino tendrá en la Ley que elabora Sanidad y en la que se reconocería su singularidad y su condición de alimento.
«El compromiso que se pone el Ejecutivo es llegar a un acuerdo con los distintos sectores implicados antes de remitir el proyecto a las cámaras», aseguraba Zapatero en el Senado. «Sólo habrá un proyecto de Ley sobre prevención del consumo del alcohol en menores cuando se haya conseguido un gran acuerdo previo con todo el sector implicado».
Poco después, médicos, sociedades científicas y asociaciones de padres de alumnos denunciaron como «un grave problema de salud pública» el consumo de alcohol entre menores y adolescentes y sobrayaron que los intereses económicos no deben anteponerse a la salud. «No es posible hablar de consumo responsable de alcohol en adolescentes. En menores, el único consumo responsable es el consumo cero», señalaba el manifiesto que rubricaron la Organización Medica Colegial y más de setenta sociedades científicas, con el respaldo de la Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos (CEAPA).
Prohibición total
«El consumo de alcohol en adolescentes perjudica su desarrollo cerebral y ocasiona problemas de memoria y de aprendizaje. Puede provocar alteraciones en el proceso de crecimiento y en el desarrollo del sistema endocrino», precisan los expertos. Destacan que «no es necesario un consumo sostenido» para sufrir estos efectos, ya que basta «el consumo intenso y concentrado en el fin de semana».
Para su prevención consideran crucial «reforzar las actuaciones educativas y formativas a desarrollar en el ámbito de la escuela y la familia, como hace el borrador del Anteproyecto de Ley». Los médicos señalan que los intereses de productores y distribuidores de bebidas alcohólicas «no deben anteponerse a los derechos y obligaciones que tiene la sociedad de preservar la salud de sus menores».
Advierten también del peligro de los 'botellones' y rechazan «el abordaje simplista» de los 'botellódromos' creados por algunos ayuntamientos. «El 70% de los jóvenes de 16 años consumen alcohol en fin de semana», advierten, «y los menores no perciben el riesgo para su salud que entraña el consumo». Un consumo que se inicia antes de los 14 años: uno de cada tres adolescentes admite haberse emborrachado en el último mes.
El abuso del alcohol se relaciona con los accidentes y con más de sesenta enfermedades, incluidas alteraciones mentales y del comportamiento, enfermedades digestivas y cardiovasculares y algunos cánceres. «Es necesario -concluye el manifiesto- disminuir la accesibilidad del alcohol a menores y adolescentes, por lo que apoyamos la prohibición de la venta y consumo de bebidas alcohólicas a esta población».