«Hay condiciones, pero son muy sencillas de cumplir». En estos términos se expresó ayer el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Asparrena, José Ignacio Aguirre, para explicar que su rechazo a la puesta en servicio de las captaciones de emergencia por culpa de la sequía es una protesta por «el olvido y la marginación» a la que se ha sometido a Araia y su comarca. «Pueden llevarse el agua cuando quieran. No nos vamos a oponer. Sólo buscamos un compromiso de las tres instituciones afectadas, Amvisa, Gobierno vasco y Diputación, para que mejoren el entorno del Nacedero, del que todo el mundo chupa agua. Creemos que no es mucho pedir», agregó Aguirre.
El edil ha sido testigo de las diferentes pruebas positivas realizadas por Amvisa para comprobar el estado de las canalizaciones y tuberías que llevarán agua excedente del manantial, situado a los pies del monte Aratz, hasta un arroyo, a la altura de Luzuriaga, que vierte al Zadorra. Con ese conocimiento considera que las cinco peticiones «son lógicas y asumibles. Basta un papel por escrito. Todo eso hay que hacerlo en verano», agregó.
Amvisa anunció que el martes entraría en funcionamiento la captación del Nacedero. Pero la empresa halló los accesos cerrados y las paladeras que abren la acequia candadas. Ante esos hechos se pospuso la puesta en servicio.
Las instituciones afectadas han quitado hierro al conflicto. Un portavoz de Medio Ambiente del Gobierno vasco aseguró que «tenemos voluntad para llegar a acuerdos en lo que nos compete», un planteamiento que comparte la Diputación, aunque esta institución se muestra crítica con la actitud «oportunista» de Asparrena. Hoy se reúne el consejo de Amvisa para tomar una decisión.