El Ayuntamiento de Vitoria ha dado un paso más en su ambicioso proyecto para renovar el Casco Viejo. El barrio ya estrenó en enero las rampas mecánicas, que se completarán con ascensores y un parking en El Campillo. Ahora, mientras se terminan los tapices rodantes del cantón de San Francisco Javier, las máquinas vuelven a irrumpir en la almendra medieval con el fin de seguir cambiando su fisonomía. El Consistorio inició ayer por el cantón del Seminario el plan de inversiones pactado para reformar cinco de las principales calles del distrito.
El cantón, que une la fuente de los Patos con la catedral de Santa María, se despedirá dentro de cuatro meses de su sombría estética para convertirse en un nuevo pasaje. Estrenará pavimento, mobiliario urbano y una moderna iluminación «de diseño», según explican los responsables de la empresa que ejecuta las obras, Canalizaciones Industriales de Gas.
El plan disñeado por el Consistorio prevé que se mantengan las actuales escaleras, aunque se incorporarán unas losetas de hormigón y baldosas de piedra caliza. Los peldaños irán de lado a lado, lo que supondrá la desaparición de los dos pequeños jardines laterales para que los peatones ganen espacio. Éstos podrán subir y bajar con la ayuda de una doble fila de barandillas.
El cantón, que también contará con un saneamiento renovado, destacará en su entorno por contar con un sistema de iluminación basado en focos incrustados en el suelo. Emitirán una luz azulada, que «dará un toque muy especial a toda la calle, que hasta ahora era algo sombría, sobre todo de noche», indicó el concejal de Urbanismo, Jorge Ibarrondo.
Como es habitual en este tipo de reformas, la calle también estrenará mobiliario urbano, como bancos y papeleras, lo que incluirá unas farolas «muy modernas» que se alzarán junto a las barandillas.
Petición vecinal
El Ayuntamiento invertirá 453.496 euros en esta obra, un presupuesto que los técnicos municipales han elevado de forma considerable para hacer una reforma «mucho más ambiciosa de lo previsto», remarcó Ibarrondo.
Y es que el proyecto ha sido reclamado en numerosas ocasiones por los vecinos. En 2006, las asociaciones de Vitoria se reunieron durante semanas para decidir por primera vez en qué se destinaba el 10% del presupuesto municipal destinado a mejoras en la vía pública. Los colectivos tuvieron que repartir el gasto de 1,9 millones de euros y eligieron 18 mejoras encabezadas por el cantón del Seminario, que se convertía en la obra más importante del extenso listado. Los barrios exigieron al Ayuntamiento que invirtiera 300.000 euros en esa arteria, aunque el Departamento de Urbanismo ha elevado al alza esa cantidad por su cuenta.
Pero el plan de reforma viaria del Casco Viejo no ha hecho más que empezar. En el plazo de un mes, los vecinos del barrio asistirán a un auténtico despliegue de máquinas y operarios dispuestos a dar lustre a otras cuatro calles.
Granito italiano
Las arterias que verán cambiada su estética serán Herrería, Correría, Pedro Egaña y San Vicente de Paúl. Después de medio año de obras, los residentes caminarán sobre un pavimento de granito italiano. Los técnicos municipales recuerdan que estas vías llevan más de una década sin ser renovadas «y no pueden esperar más».
La Agencia de Renovación Urbana, presidida ahora por la concejala socialista Marian Gutiérrez, adjudicó el pasado enero estos trabajos a tres empresas distintas. En concreto, Opacua renovará Correría y Pedro Egaña; Excavaciones Arriaga se encargará de Correría y, por último, Fonorte acometerá las obras de San Vicente de Paúl. Los vecinos del Casco Viejo han reclamado la renovación de estas arterias en varias ocasiones.